Textos rescatados de Usenet: poesía.
lunamar + MAR
Rumbeando lunamar y MAR
lunamar – 04/09/2002
He querido ser un paisaje; una roca sumergida en el mar aquietado por el
amanecer. Entregar mi conciencia al momento y cubrirla de sal. Olvidar que
soy, olvidar la memoria que me hace. Sentir el aire que no tengo a mi
alcance. Y el agua. Rodeándome. Silenciándome.
Una gota resbala, arranca un brillo imposible en tu mejilla y se entrega al
olvido.
Silencio.
Y de repente me doy cuenta: mis momentos están hechos ...
lunamar – 04/09/2002
He querido ser un paisaje; una roca sumergida en el mar aquietado por el
amanecer. Entregar mi conciencia al momento y cubrirla de sal. Olvidar que
soy, olvidar la memoria que me hace. Sentir el aire que no tengo a mi
alcance. Y el agua. Rodeándome. Silenciándome.
Una gota resbala, arranca un brillo imposible en tu mejilla y se entrega al
olvido.
Silencio.
Y de repente me doy cuenta: mis momentos están hechos ...
Me educaron para ser...
"La soledad era esto"
J.J. Millás
ME EDUCARON PARA SER
una niña buena:
atenta y respetuosa,
sincera, agradable,
sin elevar el tono,
siempre dispuesta,
amable y sonriente,
trabajadora, estudiosa,
sabiendo cocinar,
poner bien una mesa,
ceder el paso,
mantener la puerta,
no hablar sin permiso,
y sentarme sin abrir las piernas.
Me formaron para ser
una linda señorita:
dispuesta a complacer,
cariñosa y sonriente,
a mal tiempo,
buena cara,
elegir el hombre adecuado
y hasta que la muerte
nos separe ...
J.J. Millás
ME EDUCARON PARA SER
una niña buena:
atenta y respetuosa,
sincera, agradable,
sin elevar el tono,
siempre dispuesta,
amable y sonriente,
trabajadora, estudiosa,
sabiendo cocinar,
poner bien una mesa,
ceder el paso,
mantener la puerta,
no hablar sin permiso,
y sentarme sin abrir las piernas.
Me formaron para ser
una linda señorita:
dispuesta a complacer,
cariñosa y sonriente,
a mal tiempo,
buena cara,
elegir el hombre adecuado
y hasta que la muerte
nos separe ...
Mi madre enferma
Mi madre enferma.
Mi madre, un día, no hace tanto
hizo alcachofas con huevos rebozados.
Me pilló en su casa la hora de comer.
Puso los platos, como hizo siempre, y los sirvió.
Quedé perplejo.
Los huevos estaban en el guiso con su cáscara.
La miré
- "Mamá los huevos tiene cáscara
¿cómo es eso?"
- "Así los he hecho toda la vida
y nunca has dicho nada"
Silencio.
Dolor.
Unas lágrimas.
Todavía estoy sentado en aquella silla de madera ...
Mi madre, un día, no hace tanto
hizo alcachofas con huevos rebozados.
Me pilló en su casa la hora de comer.
Puso los platos, como hizo siempre, y los sirvió.
Quedé perplejo.
Los huevos estaban en el guiso con su cáscara.
La miré
- "Mamá los huevos tiene cáscara
¿cómo es eso?"
- "Así los he hecho toda la vida
y nunca has dicho nada"
Silencio.
Dolor.
Unas lágrimas.
Todavía estoy sentado en aquella silla de madera ...
Mis viejos poemas
Mis viejos poemas
fueron miel en la madrugada,
alboroto en el alba,
lo que ya nunca he descubierto,
la respiración que se me ha enfriado,
la esperanza que apenas me ha sido devuelta,
lo que mis tardes ya no comprenden,
solo son lo que ya no soy
Antes fueron cálida indumentaria,
ambiguo equipaje,
ahora agrios como sangre olvidada,
restos de memoria,
ceniza de olvido
Fueron el fuego que sofocó mi sequía,
la nube que cubrió mis ausencias,
la piedad que ...
fueron miel en la madrugada,
alboroto en el alba,
lo que ya nunca he descubierto,
la respiración que se me ha enfriado,
la esperanza que apenas me ha sido devuelta,
lo que mis tardes ya no comprenden,
solo son lo que ya no soy
Antes fueron cálida indumentaria,
ambiguo equipaje,
ahora agrios como sangre olvidada,
restos de memoria,
ceniza de olvido
Fueron el fuego que sofocó mi sequía,
la nube que cubrió mis ausencias,
la piedad que ...
Miss Margot, 2003
MSS MARGOT III.
Después de superar el último requiebro del entarambinquinculado camino ya
no quedaba ni un centímetro del alma de Mss Margot que no hubiese sido
tocado por el candor de alguna brisa de primavera, la sutil evocación de los
aromas o el sugerente eco del murmullo que va y que viene. Solo sus labios
rojos, cargados de pasiones entreveladas, seguían resistiendo el asalto.
Parada ya en su meta, recorrió con la mirada el horizonte que se plantea
sin ...
Después de superar el último requiebro del entarambinquinculado camino ya
no quedaba ni un centímetro del alma de Mss Margot que no hubiese sido
tocado por el candor de alguna brisa de primavera, la sutil evocación de los
aromas o el sugerente eco del murmullo que va y que viene. Solo sus labios
rojos, cargados de pasiones entreveladas, seguían resistiendo el asalto.
Parada ya en su meta, recorrió con la mirada el horizonte que se plantea
sin ...
Miss Margot, 2004
Repasa Mss Margot el mensaje que hace unas semanas le hicieron llegar, la
hoja de papel detenida en sus dedos enseña, cual brisa de primavera, lo que
mitigó los últimos latigazos del invierno como si de la flor de almendro se
tratara, presagiando la primavera en su esencial prestancia : Versos eso es
lo que contenía el mensaje, versos, son versos:
No intentes escapar de mi mirada
No te inquietes, ni escondas ni te ausentes
No indagues ni rehuyas. ¿Pues ...
hoja de papel detenida en sus dedos enseña, cual brisa de primavera, lo que
mitigó los últimos latigazos del invierno como si de la flor de almendro se
tratara, presagiando la primavera en su esencial prestancia : Versos eso es
lo que contenía el mensaje, versos, son versos:
No intentes escapar de mi mirada
No te inquietes, ni escondas ni te ausentes
No indagues ni rehuyas. ¿Pues ...
Miss Margot, 2005
Arropada con su chal violeta está Mss Margot inmóvil en la mitad del
entarambinquinculado camino, detrás, su casa, al frente una lejanía
zigzagueante que se pierde entre arboledas y colinas, el viento azota sus
cabellos y de buena gana le murmuraría al oído las mismas consignas que le
contó a Catherine en lo alto de aquella cumbre borrascosa y hostil, pero
se pierde en la pulcritud de su figura, en la mirada limpia y soñadora:
nunca le querrá lo suficiente ...
entarambinquinculado camino, detrás, su casa, al frente una lejanía
zigzagueante que se pierde entre arboledas y colinas, el viento azota sus
cabellos y de buena gana le murmuraría al oído las mismas consignas que le
contó a Catherine en lo alto de aquella cumbre borrascosa y hostil, pero
se pierde en la pulcritud de su figura, en la mirada limpia y soñadora:
nunca le querrá lo suficiente ...
Miss Margot, 2006
Preludio de primavera
¡Al fin! empieza a llover, Mss Margot contempla, detrás del cristal
de su ventana, el fértil espectáculo: Aromático humedal que busca
vientre donde arraigar. Se desperezaran los narcisos y las flores del
almendro. Lentamente los rosales, las margaritas, las manzanillas, casi
puedo oír a las prímulas empujar la tierra. Estridente frescura la
suya. Cuánta inquietud hay en este palpito que no cesará hasta que
para la última brizna de hierba.
Vienes detrás de esta lluvia. Te presiento, ...
¡Al fin! empieza a llover, Mss Margot contempla, detrás del cristal
de su ventana, el fértil espectáculo: Aromático humedal que busca
vientre donde arraigar. Se desperezaran los narcisos y las flores del
almendro. Lentamente los rosales, las margaritas, las manzanillas, casi
puedo oír a las prímulas empujar la tierra. Estridente frescura la
suya. Cuánta inquietud hay en este palpito que no cesará hasta que
para la última brizna de hierba.
Vienes detrás de esta lluvia. Te presiento, ...
Miss Margot, 2007
No llega la primavera a mi casa. A diez centímetros bajo la nieve,
ateridas, las margaritas y las campanillas, se rinden, se consumen
inútilmente. Cada mañana, mientras el sol araña el horizonte con los
primeros rayos, miro desde la ventana de mi dormitorio la colina que
se enfrenta desafiante: tanto blanco virginal ya me cansa. Echo de
menos a Mss Margot, echo de menos sus manos delicadas saludándome
desde el camino, los rojos labios, la sonrisa sensual que me rinde ...
ateridas, las margaritas y las campanillas, se rinden, se consumen
inútilmente. Cada mañana, mientras el sol araña el horizonte con los
primeros rayos, miro desde la ventana de mi dormitorio la colina que
se enfrenta desafiante: tanto blanco virginal ya me cansa. Echo de
menos a Mss Margot, echo de menos sus manos delicadas saludándome
desde el camino, los rojos labios, la sonrisa sensual que me rinde ...
Miss Margot, Marzo 2002
... y de ese sueño hechicero despertará al calor del primer beso de amor...
Bajando por ese camino entarambinquinculado la sorprendió a Mss Margot la
primavera. En sus mejillas, pálidas de invierno frío, apareció un leve color
rosáceo y en los ojos bellos de gris inmenso, un pedacito azul templado de
cielo intenso se hizo su sitio. Muy consciente de aquel cambio, Mss Margot
hizo un alto en el entarambinquinculado camino para despojarse de su
chaqueta y, arremangándose las mangas ...
Bajando por ese camino entarambinquinculado la sorprendió a Mss Margot la
primavera. En sus mejillas, pálidas de invierno frío, apareció un leve color
rosáceo y en los ojos bellos de gris inmenso, un pedacito azul templado de
cielo intenso se hizo su sitio. Muy consciente de aquel cambio, Mss Margot
hizo un alto en el entarambinquinculado camino para despojarse de su
chaqueta y, arremangándose las mangas ...

