Tú me dijiste: no lloró mi padre;
Tú me dijiste: no lloró mi abuelo;
No han llorado los hombres de mi raza,
Eran de acero.
Así diciendo te brotó una lágrima
Y me cayó en la boca... Más veneno
Yo no he bebido nunca en otro vaso
Así pequeño.
Débil mujer, pobre mujer que entiende,
Dolor de siglos conocí al beberlo;
Oh, el alma mía soportar no puede
Todo su peso.
llegas por el camino lento
y traes en tus manos aquel acuerdo tácito
de nuestra inexperiencia.
Amor, me has indagado sin buscarme,
y desconfío de ti,
porque prefiero la inmediatez y la sorpresa
de unos besos furtivos,
porque necesito la vehemencia inocente
de un abrazo anhelado
y no sé si podré creer las palabras
que, tal vez, me dirás
ni yo creo hoy las que nunca te diré ya...
Amor... ¿No mueres hoy de hastío?
Yo soy tu ...
¡Si una espina me hiere, me aparto de la espina,
...pero no la aborrezco! Cuando la mezquindad
envidiosa en mí clava los dardos de su inquina,
esquívase en silencio mi planta, y se encamina,
hacia más puro ambiente de amor y caridad.
¿Rencores? ¡De qué sirven! ¡Qué logran los rencores!
Ni restañan heridas, ni corrigen el mal.
Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores,
y no prodiga savias en pinchos punzadores:
si pasa mi enemigo cerca de mi rosal,
...
de malvas
de ciprés altivo
Silencio
de brillante día
en sol incorrecto
Silencio
intolerante
cautivo
sembrado
en terreno baldío
Silencio
en llamas
volcán-montaña
sin sueño ensombrecido
Silencio
alzado
contra las voces
desgarrado a gritos
Silencio
en sangre abisal
Silencio sísmico
© Ana I. Hernández Guimerá
Soñaba en ese entonces en forjar un poema,
de arte nervioso y nuevo obra audaz y suprema,
escogí entre un asunto grotesco y otro trágico
llamé a todos los ritmos con un conjuro mágico
Y los ritmos indóciles vinieron acercándose,
juntándose en las sombras, huyéndose y buscándose,
ritmos sonoros, ritmos potentes, ritmos graves,
unos cual choques de armas, otros cual cantos de aves,
de Oriente hasta Occidente, desde el Sur hasta el Norte
de metros y de formas se presentó ...

