Me gustan estos jirones de palabras como banderitas de colores tibetanas ondeando a los cuatro vientos. Parece, según tengo entendido, que son oraciones a los dioses que nos envuelven y allí tan altas y tan cerca de Su Divina Casa en la montaña, y que otros seguro tienen en Suiza, deben ser muy efectivas.
En ellas me gustaría poner solo: Que en paz descanse Indah, y la petición de que le den lápiz y papel para que tome notas y así no olvide, para luego, en sueños o como pueda, nos cuente...nos cuente lo que sea.
GatoFénix


Sopla el viento en los valles,
Marazota en las anémicas cañadas,
zarandea dunas y collados a su paso,
trastorna,
y tropieza allá, en el fondo del barranco,
con mi sueño expatriado.
Pero me crezco entre aves y raigambres
-serenamente recias e inmortales-
con la vital necesidad de mi existencia
y tu nombre.
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© MAR – Mayo2009