El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser,
muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda.
La música acompaña esta variable de futuro y las voces escritas me
despiertan o me hacen soñar; o adivino la realidad con ojos de lluvia y
roca.
Me pregunto a quién, con cualquier excusa, quiero o escribo.
Vuelvo sobre mis pasos y reviso el mundo de ser nadie y, empecinadamente, creerme agua que rebosa los límites virtuales,
llama que incendia anonimatos.
Nombrar y
dominar y
someterme y
disparar poemas al espacio y
combinar cruelmente
la indómita dialéctica de los adjetivos.
Y caer vencida.
Entonces regreso a esta ciudad con nombres de colores, donde el tiempo
permanece amurallado con muros capaces de abrir o cerrar bocas y sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser.
Magnífico como no podía ser menos viniendo de ti.
Me gusta ese tono esperanzador del final contrastando con esas sombras acechantes o esos ojos de lluvia y roca.
¡Lo bordaste!
Besos de seda
Anaís
--
“Si al cielo pudiera ir
con las alas de mi alma
dejaría escrito tu nombre
el de mis padres y La Palma”
Folía canaria
Gracias caballero... había que estrenar nuestro "Olvidado Jardín" y este poema me pareció adecuado, si te gusta lo dejo en tus manos para la bienvenida a la comunidad.
¡Qué alegría, Ana! te imagino aún en tu Isla Bonita soportando los "Alisios" y disfrutando de todos los verdes imposibles. Mis niños también están ahí hasta mañana.
Gracias siempre por tus generosos comentarios y por el tiempo que "me" dedicas.
Besos de seda y sal.
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser,
Marmuros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda.
La música acompaña esta variable de futuro y las voces escritas me
despiertan o me hacen soñar; o adivino la realidad con ojos de lluvia y
roca.
Me pregunto a quién, con cualquier excusa, quiero o escribo.
Vuelvo sobre mis pasos y reviso el mundo de ser nadie y, empecinadamente, creerme agua que rebosa los límites virtuales,
llama que incendia anonimatos.
Nombrar y
dominar y
someterme y
disparar poemas al espacio y
combinar cruelmente
la indómita dialéctica de los adjetivos.
Y caer vencida.
Entonces regreso a esta ciudad con nombres de colores, donde el tiempo
permanece amurallado con muros capaces de abrir o cerrar bocas y sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser.
Y puedo imaginar rostros de seda.
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©MAR - Febrero2005