SEDUCCIÓN
Brisas en tu boca, vino generoso.
Bálsamo de calambuco
sobre la hierba doliente.
Caricias arcanas.
Me tocas. Me seduces. Quietud
de efigie nocturna,
de libélulas en celo.
Limones amargos alivian tu piel
y fluyen fragancias de instinto aborigen
Nudo de serpientes.
Mi cintura rodea tu tronco
noble, saturado de fruto bermejo
Ala de paloma libre,
afinas tu baile de seda conchal,
de místico abrazo.
Aurora colmada de luna abundante.
Duermen los mastines mordiendo la tierra
Poncio Galileo
Brisas en tu boca, vino generoso.
Bálsamo de calambuco
sobre la hierba doliente.
Caricias arcanas.
Me tocas. Me seduces. Quietud
de efigie nocturna,
de libélulas en celo.
Limones amargos alivian tu piel
y fluyen fragancias de instinto aborigen
Nudo de serpientes.
Mi cintura rodea tu tronco
noble, saturado de fruto bermejo
Ala de paloma libre,
afinas tu baile de seda conchal,
de místico abrazo.
Aurora colmada de luna abundante.
Duermen los mastines mordiendo la tierra
Poncio Galileo


Vino el amor, te vio, quiso quemarte a fuego,
resecarte la boca, tirarte de rodillas,
endulzarte los ojos de azules buganvillas
teñirte de claveles y de jazmines rojos.
Vino el amor, te vio, te lanzó sobre abrojos,
te quitó las espinas, te cobijó, mas luego
teniéndote por siempre ya del amor herido
te abandonó gimiendo de amor, amor cautivo.
Blanca