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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Ya sé que irrumpir así
justo cuando, a lo mejor, no toca,
inmerso en una audición retrospectiva
de Leonard Cohen,
con ese cobertor que es la noche..
No quiero ser inofortuno.
Venir con el petate de mis cosas
a tu casa, sin excusa alguna,
no tiene perdón de Dios.
A quién puede importar mis pensamientos:
ese discurso interno con “pase per nocta”
Cada cual, tiene bastante con lo suyo
y con los suyos. Que,
cómo puede hacer tanto una ese final.
Escucho a Cohen, aprovechando eventos
por su reconocimiento tardío a mi entender
y viajo,
de viaje como esta mañana en mi moto,
a treinta años por hora hacia el sol presente,
pasando la mirada como una brocha
por el espejo retrovisor donde las arrugas se alisan.
Así, a diestra y siniestra, mirando de soslayo,
de hito en hito, el horizonte cambiante
por retorcidas sendas o el camino andado,
la huída de Horche en los atrases,
encaramado en una loma fisgona
flotando en un olor intenso a jara.
La frialdad del cristal del recuerdo
estremece como una mandolina enamorada
con un puñado de cuerdas por tocar
y un manojo de tequieros en una mañana
repleta de largos y frescos besos...
Por eso, por todo eso
no quiero ser inofortuno.
El tiempo de caer de la higuera
es un tiempo afortunado.
Juventud; miel sobre hojuelas.
Y el corazón a galope tendido.
Tendido, o de pie, en una vespa roja
o en el asiento de atrás de un coche.
A galope tendido
lleno de versos y cubierto de besos,
miles de caracoles tibios recorriendo el cuerpo
hasta el escalofrío...
Tiempos de Aleluya
como para no despertar del sueño.
Racimos de notas robadas,
vendimiadas a dos manos entre las pámpanas
de un teclado, por un loco poseso de viento
y de rayos de arco iris.
Otro hombre ahogando a quejidos una armónica
y una guitarra calada hasta los huesos
marcando nuestros pasos
hacia el fondo vacío del hombre,
la soledad y el amor,
llenándolo todo de música...
y poesía.
Pichicatto de unas caderas desnudas.
Mandolina oriental al fondo.
Anacrónico espectáculo
en tiempos ajenos, alienantes y desafortunados.
Lo nuevo de ayer sigue siendo nuevo.
La cosa intemporal que te deja muerto
y te aleja del cutrerío concomintante del presente.
Estamos en tiempos imperdonables.
Hombres que niegan evidencias:
camino de la locura.
La locura del odio:
reverso tenebroso del amor
hasta el esperpento del sin sentido.
Insisto.
No quiero ser inofortuno pero
desafortunadamente, ver,
es lo que tiene.
Oir y callar:
lo que conviene.
© GatoFénix – No queriendo ser inofortuno…© GatoFénix [img]C:\Documents and Settings\MaestroParticulArt\Mis documentos\Mis imágenes\2006-06-11[/img]