A VECES LAS HORAS
son un revuelo incesante,
palomas confundidas
que aletean en el alba
buscando aprisa la luz.
A veces las horas,
cual plomo fundido,
hieren todo lo que tocan
y te dejas la piel a tiras
y la carne en la vida misma.
A veces las horas,
son un dulce deleite,
esperanzas y aromas
que traen regaladas
horas, horas sin fin,
donde detener
la perfecta esfera.
© Ana I. Hernández Guimerá
www.aihg.blogspot.com
www.enhebrandopalabras.blogspot.com
son un revuelo incesante,
palomas confundidas
que aletean en el alba
buscando aprisa la luz.
A veces las horas,
cual plomo fundido,
hieren todo lo que tocan
y te dejas la piel a tiras
y la carne en la vida misma.
A veces las horas,
son un dulce deleite,
esperanzas y aromas
que traen regaladas
horas, horas sin fin,
donde detener
la perfecta esfera.
© Ana I. Hernández Guimerá
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que se callan sin ocultarse...
Las de sueños imposibles alumbrados
solamente en tu interor...
Las dedicadas a evocar el amor sublime
que colmó tu vida...
Aquellas que fueron el final inesperado
de una esperanza fallida...
Horas eufóricas de triunfo,
horas amargas de fracaso,
horas fugaces de ardiente pasion,
horas lentas y pesadas de dolor,
horas ligeras del fulgor de la alegría,
horas melancólicas de la decepcion...
Todas forman el bagaje de la cadena
de tu vida...
Ellas son los silentes testigos
de tu ser verdadero, cuyo destino es
desaparecer...
Permaneciendo en la paradójica cadena
del tiempo eterno...
© gsmiga