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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Hay gentes que me leen que hoy están solos.
© GatoFénix [img]C:\Documents and Settings\MaestroParticulArt\Mis documentos\Mis imágenes\2006-06-11[/img]Hay gentes silenciosas
que piensan cada palabra y se alimentan
de la ternura que destila cada una de ellas.
Hay seres maravillosos
que no tienen a los demás,
ni siquiera a los suyos, a su lado...
¡y es Navidad!
Sí ya sé, una nebulosa de la infancia,
un festejo pagano del Sol,
una esperanza de algo imposible...
es todo eso, ya lo se.
Pero es mucho más y eso nos lo han robado.
Hay personas que se llevan los sueños
y los meten en un banco de peces muertos.
Son personas que siempre menciono: innombrables,
y que algunos lectores, cuando aparecen en mis letras,
tuercen el gesto y comentan algo para sus adentros,...
Puede que resulte improcedente, para otros,
para mi es consustancial a la escritura.
Cuando eran otros los que escribían de esta guisa
- mucho mejor, es cierto -, eran
"poetas comprometidos", cuando somos otros
ya no somos dignos de tal adjetivación.
Pues, yo denuncio a los ladrones de sueños
como a los ladrones de euros,
como a los que roban el tiempo,
como a las ratas de alcantarilla
que pululan por los despachos de mando.
Hay gentes de bien que no merecemos esto.
Hay niños y adolescentes que están huérfanos
de ilusión, y ya no digo jóvenes, adultos y mayores.
No, ilusiones;de Ilusión, huérfanos estamos.
Han matado el alma y hemos quedado convertidos
en infra-animales; en seres pluricelulares,
con un cerebro maravilloso, lobotomizado.
Y un cuerpo que es prodigio de belleza
y de perfección, vacío.
Hay gentes solitarias que esperan, esta noche,
que pase cuanto antes.
Ya no tiene nada
y su última esperanza es el ordenador.
Este nuevo cordón umbilical que forma, más que una Red,
una maraña y que nos une a la madre.
Esta madre diluida y desangelada,
como tantas otras carnales, pero en virtual.
A esos pequeños huérfanos va este poema.
A los que dentro de su desesperación, me permiten
que les hable y me escuchan.
A ellos les doy un abrazo virtual
que sentirán como cierto,
porque así Dios lo ha querido.
¡Feliz Navidad, de corazón!
© GatoFénix