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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
El público exige una sonrisa,
espera impaciente mi actuación.
Hay niños cargados de ilusiones,
inocencia que no debo corromper.
Maquillaje
-olvido necesario-
la nariz llamativa en su color,
una mueca
-el recuerdo no se evade en la memoria-
y una lágrima escapa por mi voz.
Comienza en un instante el espectáculo.
La magia se percibe en el ambiente,
el público exige una sonrisa
mientras pienso cabizbajo
que fingir es mi manera de actuar.
Silencio.
Luces que se encienden
-escondite de tristezas-
una máscara disfraza mi dolor
e interpreto mi papel,
entre aplausos y ovaciones
carcajadas y alegría,
regalando irrealidad.
Ha acabado la función
-descanso en camerino-
El pañuelo se desliza suavemente
eliminando la pintura de mi rostro,
y el espejo muestra inalterable
-cruel testigo de mi vida-
amargura y soledad,
resistencia bajo mínimos,
pesadilla de un mañana
y deseos de llorar...
por el público que me exige una sonrisa
sin saber que no puedo sonreir;
por los niños que reclaman mi presencia
sin saber que vivo en su imaginación.
Por un futuro que oscurece mi destino
y presagia mi final
cuando en el fondo descubro resignado
-emoción contenida hace tiempo-
que soy simplemente payaso
que vive de vidas ajenas,
payaso que mañana
-el público exige una sonrisa-
con la careta del engaño y del olvido...
¡mañana volverá a actuar!.
© Krito, 07/10/98