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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
CIUDAD MAÑANA
MarLa mañana le alcanza aún en cama,
dormida, soñando extranjeras palabras
que susurran un "te quiero"
en una lengua cercana.
"T'estimo", repite,
deteniendo el tiempo en el vuelo del alma.
Nada vela mejor el sueño
que los sueños perseguidos que no escapan.
Fácil como la mañana de un domingo
transcurre su mañana,
jugando al escondite con nostalgias
de futuro cancelado a contrapelo,
auspiciando la conciencia necesaria
para tejer el puente que trasvase
sentimiento a su razón,
razones a su esperanza.
Su tiempo es un diccionario al que el anhelo
arrancó la hoja exacta.
Y el sinónimo pretendido se esconde
tras un horizonte de raíles
atados en ramillete con urgencia
de andén repleto en retirada,
o en el beso robado al gesto
del jefe de estación de la vida.
Vagón en huída congelado
en la ternura del último encuentro
le devuelve a su mundo.
Decidir es ir dejando escapar trenes
que nunca son el adecuado.
La noche, furtiva, le sorprende
con un libro ajeno entre las manos,
y desde la pendiente del verso
la inquietud rueda hasta la almohada.
Todo cabe en un poema si su eco
diluye el adarce del alma,
todo cabe, incluso trenes
en estación equivocada.
Marca el número y espera.
"T'estimo", dice
con leve acento a lágrima.
© Lluís Villar