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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Al final me dormí llorando.
© GatoFénix [img]C:\Documents and Settings\MaestroParticulArt\Mis documentos\Mis imágenes\2006-06-11[/img]Me puse horizontal en la cama, mirando al techo de la alcoba
y extendí mi mano izquierda hacia tu lado...y no llegué a tocarte.
Alargué el brazo un poco más, y nada.
Era, que no estabas.
Y empecé a llorar con el desangelo que se llora a un muerto.
No hallaba fin mi pena por tu ausencia.
Como en esos casos, mi desconsuelo, llenaba toda la estancia;
rebasaba el techo, y hasta el tejado de mi casa rebasaba,
llegando hasta bien pasado el cielo.
Tanto que rebasó las nubes que viajan o se dispersan
o se hacen agua en alguna parte mojando las mejillas de la Tierra
como ahora las mías que sirven de cauce hasta chorrear
por el lóbulo de la oreja.
Ya ves, al final me dormí llorando.
Me debí dormir, si eso es sueño, porque ahora, despierto,
volcado en el papel y con mi pluma, estoy dejando
junto a estas letras, algunas gotas que emborronan palabras.
Porque al mojar la tinta reciente se diluyen los límites de las letras,
haciendo ver, que la pena no puede ser contenida en en unos trazos
burdamente escritos por este tonto soberbio
que lleva sólo toda su vida solo.
Y porque Dios es su único consuelo y apenas entiende
lo que su madre le decía tantas veces:
- "Hijo mio - y lo decía con una verdad y una pena... -
la vida es un valle de lágrimas".
Y suspiraba en silencio como el que esnifa una lágrima.
Y yo en mi rebeldía de hombre, queriendo demostrar,
día a día, que no era cierto...pero sin mucha fe,
porque, hasta cuando cantaba,
desbordaba mi tristeza a quien me oyera
y quedaba conmovido.
© GatoFénix