Febrero legaliza su inicio cada año al profanar la espuma demorada en las orillas. Un año y otro y otro, como un barco que zozobra entre los escollos y regresa con las redes desbordadas.
Ha llegado un febrero que se crece en las aristas ante el grisnaranja del ocaso apasionado, anaranjado occidental que alza su lienzo de ababoles y tras él, un irrepetible soplo malvaañil revolotea junto a los marítimos albatros.
Entre parabienes renace febrero, atlántico y plagado de ilusiones que nadando a la deriva, vuelve siempre a pedir su tributo con su balance al día y sin llevarse el aliento de este espacio de vida que ha caído hasta el fondo del pozo.
Febrero - Reeditado
Febrero legaliza su inicio cada año
al profanar la espuma
demorada en las orillas.
Un año y otro y otro, como un barco que zozobra entre los escollos
y regresa con las redes desbordadas.
Ha llegado un febrero que se crece en las aristas ante el grisnaranja
del ocaso apasionado,
anaranjado occidental
que alza su lienzo de ababoles y tras él, un irrepetible soplo malvaañil
revolotea junto a los marítimos albatros.
Entre parabienes renace febrero, atlántico y plagado de ilusiones
que nadando a la deriva,
vuelve siempre a pedir su tributo
con su balance al día y sin llevarse
el aliento de este espacio de vida
que ha caído hasta el fondo del pozo.
Será febrero, finalmente,
el auxilio imperioso para la memoria del peregrinar de mis años,
el rayo redivivo para el encuentro oceánico en el fondo agrietado
de mi corazón marchito.
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© MAR – Febrero 2017 - 2026
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