Evocar es una forma de amar y no hay penumbra donde aún centellean diminutas luciérnagas. No hay pasión, cuando el objetivo no es serlo todo. Encontrarte es a menudo tan difícil que te busco a través de las huellas de un camaleón, mimetizado y confundido. A veces tengo la sensación de que me has robado las palabras y aunque siempre hayas tenido miedo de escucharme todo lo que digo parece que ya lo he dicho antes. Sin embargo, estás en tantas partes que amaneces en mi vida cada día. Si te quedaras podríamos limar estos desacuerdos y sin hablarnos, lustrar nuestro futuro.
Entre versos
I
Evocar es una forma de amar y no hay penumbra
donde aún centellean diminutas luciérnagas.
No hay pasión, cuando el objetivo no es serlo todo.
Encontrarte es a menudo tan difícil que te busco
a través de las huellas de un camaleón, mimetizado y confundido.
A veces tengo la sensación de que me has robado las palabras
y aunque siempre hayas tenido miedo de escucharme
todo lo que digo parece que ya lo he dicho antes.
Sin embargo, estás en tantas partes que amaneces en mi vida cada día.
Si te quedaras podríamos limar estos desacuerdos
y sin hablarnos, lustrar nuestro futuro.
(C) Marisa Peral
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