Entre versos
II
Bailas como un elfo adolescente a la entrada de un bosque, caracoleas sobre mis hombros, seductor mensajero, tu mirada fugaz vibra de emoción y me sonríes… mas no veo los símbolos. Y dices, mira el mar con serenidad y pasión, escucha el canto de sus olas sin miedos vuela sobre ellas, ingrávida y poderosa como los acantilados vírgenes que acogen a sus náufragos frágiles y perdidos. Y me descubres muchacha secreta, eterna, casi romántica. No te alejes, Coeur d’Ange, quédate conmigo.
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© Marisa Peral
Entre versos
II
Bailas como un elfo adolescente
a la entrada de un bosque,
caracoleas sobre mis hombros,
seductor mensajero,
tu mirada fugaz vibra de emoción y me sonríes…
mas no veo los símbolos.
Y dices, mira el mar con serenidad y pasión,
escucha el canto de sus olas sin miedos
vuela sobre ellas, ingrávida y poderosa
como los acantilados vírgenes
que acogen a sus náufragos
frágiles y perdidos.
Y me descubres muchacha secreta,
eterna, casi romántica.
No te alejes, Coeur d’Ange,
quédate conmigo.
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© Marisa Peral
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