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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Que casualidad le dije. Yo tampoco tomo café. Y lo del whisky, es por si viene una visita, le dije.
Ah, le felicito. Me dijo, él. Y ¿por qué me felicita? Yo es que soy muy raro. Lo mío no tiene ningún mérito.
Estaba dispuesto a dejarme querer por aquel mormón, y a aguantarle todos los rollos que me quisiera echar sobre su religión. Tenía una verdadera curiosidad. Así que se puso a tantearme, pero no se atrevía a lanzarse de plano en plan teológico. Me preguntó que si era católico y le dije que no tenía ninguna religión.
Bueno, el hombre se animó tanto que estuvo más de una hora largando el rollo.
Antes de irse, se quedó fascinado por el mogollón de libros que tenía en inglés.
Lo tuve viniendo a mi casa cerca de dos meses, como dos veces por semana. Trataba yo de probar si era capaz de cansarlo, sin llegar a intercambiar ni un solo insulto. Hasta me trajo unos vídeos de promoción misionera, en plan de la linda casita de la pradera, donde unos hombres vestidos de apóstoles, con barba y melena, hablaban entre ellos, como de cosas piadosas. Una monada de película, se veía mucho verde y mucho arbolado, pero era un poco lenta, sin galopes de caballos, ni tiros, ni nada.
Un día me llegó a decir, cuando ya la cosa andaba desesperada, que habían bautizado a un ateo. En fin fue una experiencia enriquecedora, y hasta me leí un poco el libro del mormón y todo.
leopoldo.