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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Esta desconcertada. Sabe que ha sido un accidente, que no quería hacerle ningún mal, que no ha sido su culpa y sin embargo, el viejo está muerto y ella se siente culpable.
Es un viejo decrépito, sin dientes, casi calvo, sólo algunos pelos como dibujados cruzándole el craneo. Es, bueno era, un viejo delgado, casi esperpéntico. La ropa vieja pero limpia, algo grande, dándole una imagen desgarbada. El viejo estaba muerto y era consciente que, aunque hubiera ocurrido por accidente, tenía que hacer algo.
La mujer sabe que esta mal, que lo que tiene que hacer era avisar a alguien, pedir ayuda y que se siga "el conducto reglamentario"; ella no es culpable y lo sabe, seguro que se podría demostrar. Sería un problema, un disgusto, un mal rato, pero ya estaría. Alguien se haría cargo del asunto y ella podría descansar. A pesar de todo, mientras piensa en ello, sigue preparando el cadaver para meterlo en el horno.
Que nadie le pregunte como es posible que haya conseguido meterlo en el horno, lo cierto es que ha cabido. Eso sí, lo ha tapado con papel de aluminio, no puede soportar verlo. Mientras se cocinaba, pensó en el olor, pensó en quién, en cómo se lo comería.
Aunque consiguió anular el olor, su cerebro no procesa la información, se niega a olerlo. Tampoco conseguía resolver el problema de que hacer con el viejo una vez cocinado. La angustia le sube por el cuerpo, empezando en lo más profundo de su vientre y subiendo en oleadas cada vez más frecuentes, con escala en su pecho, removiéndole las entrañas, sube hasta la boca y le bloquea la mente, dejándosela en blanco. No, en blanco no, en negro. No pensar, anular el sentimiento de culpabilidad mientras el viejo se hornea.
Justo en ese momento sonó el timbre de la puerta. ¿O quizás fue el despertador?
Zoref -blogísticamente hablando de sueños-