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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
Un país de hadas. El dinero fluye por el río. Si a uno se le cae un millón, ni se agacha a recogerlo, ¿para qué? A fin de mes cobrará miles de trillones de dólares. En los restaurantes, la gente utiliza billetes de millón como servilletas. Los billetes de cien millones, más grandes, son muy demandados para el retrete. El vendedor de fruta en la calle se regocija, viene un cliente con varios kilos de billetes a comprarle un mango. Ahí se ve a otro paisano con una carretilla repleta de billetes para pagarle al panadero. Todos los habitantes son millonarios, qué digo, son billonarios, ná, mucho más, son trillonarios. Todos trillonarios, desde el presidente al más humilde de los limpiabotas.
País de hadas, Zimbabwe. Hace un año imprimieron los primeros billetes múltiplos de millón de dólares para que todos fueran millonarios. Hace seis meses comenzaron la impresión de billetes de billón. Ahora están sacando el billete de cien trillones de dólares de Zimbabwe, moneda que, en sus inicios hace unos años, era más fuerte que el dólar americano. Ahora, si alguien se retrasa en sacar el dinero para pagar, paga el doble, y si se queja durante un rato, paga diez veces más. Es la galopante.
Y digo, ¿ para cuándo los cuatrillones? ¿habrá algo más satisfactorio que gastarse mil quintillones de dólares en una juerga? ¿Acaso sabe el Banco de España cuánto es un quintillón de dólares? Los camareros en Zimbabwe, sí.