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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
CON H DE HUMO
Buenas noches,
Lo grandioso del humor es la bravura que le sirve de salvoconducto para explorar cualquier territorio por inhóspito que a priori nos parezca. En este punto el humor es primo hermano de la niña Estupidez y de la abuela Esperanza, porque como ellas ignora todo límite, desconoce toda frontera.
El humor es la Libertad con jota mayúscula.
Pongámonos en la infancia, por ejemplo, aquella tierra hospitalaria tan plena de curas pederastas y aprendices de monologuista afanados en todo momento en recordarnos desde el parvulario que estábamos gordos como toneles, o que éramos feos de susto, o granujientos y orejudos y contrahechos, o cuatrojos, o hijos de la gran puta o del alcohólico de turno o incluso, ¿quién sabe?, quizá fuésemos el mismísimo tonto del pueblo... pero aún así ninguno de aquellos pequeños defectos podían impedir que nos colmaran ambos, curas y monologuistas, con su infinito amor.
¡Qué bueno es siempre que nos conserven con tierna delicadeza la memoria!
De aquellos maravillosos años de nuestra infancia recuperemos la siguiente obra "dejar sin títere tu cabeza", de autor anónimo, instalación magnífica en la que el cómplice se oculta detrás del pardillo agachándose a cuatro patas justo cuando el artista propina un bello empujón a nuestro pardillo quien cae de culo con grande estrépito y para gran regocijo, cómo no, del siempre exigente público. Es importante la sincronización entre el artista y su cómplice para obtener el destilado supremo de la obra de arte que se convierte en clásico al instante porque está hecha de la misma materia imperecedera que las ilusiones vanas y los vanos fantasmas que pueblan las cabezas de los hombros y habitan en la personas capaces de leer esta frase de un tirón sin detenerse a respirar ni morir de asfixia en tan estúpido intento.
Lo mejor de la madurez llega cuando el cómico comprende las intenciones de sus casi semejantes apenas distintos. Con el conocimiento de la naturaleza ajena llega el humor refinado, el elefante de smoking, la exquisitez de una crema entre las cremas de espinacas. El cómico ya no necesita autoafirmarse ni poner perdido el escenario chorreándonos su ingenio en cada asunto. "¡Muerte al sujetajetas y a la hipérbole! ¡Y era re: muerte a la falsa Virgen de la Viagra!". Ahora le basta con un simple gesto. Austeridad, mereces cada letra de tu precioso nombre. El cómico ha alcanzado la plenitud de su arte (o ha encontrado un proveedor de viagra honesto, lo que sucediese en primer lugar)
Se produce entonces la catartásis en la que el creador entra en comunión con el Súper Yoyó Cósmico y alcanza la economía de medios expresivos suprema en la que se retorna al origen del mundo, a aquellos viejos números del circo de la infancia.
Caca pedo culo green peace.
Las malas lenguas afirman que el artista ha quedado ciego por el abuso (de viagra). ¡Infundios fruto de la endivia! Es que le embriaga la simpleza de lo extraordinario; ha poseído a la musa que habita entre las cuatro paredes de cualquier agencia publicitaria; domina el zen de la castaña pilonga en tanga. Si, amigo lector, tiene un palacete en Ibiza comprado con el modesto sueldo de un ministro.
O tal vez solo sea la cabra, que siempre tira para el Monte.
Sebastián lo sabe.
No diré más.
© Diego García
es.humanidades.literatura
05/04/2010