coppelius
Pero Sap! nadie puede dar las claves por tí, igual que nadie puede ponerse
un sombrero por tí!
El lenguaje del Hombre del Otro Lado obedece a las leyes de "Twin Peaks" y
esconde una anécdota curiosa, te paso con Mr. Lynch:
"En 1971 le pedí a Alan Splet que me grabara diciendo 'quiero lápices'.
Luego le pedí que le diera la vuelta a la frase. Me la aprendí fonéticamente
al revés, y luego la dije al revés y Al la grabó. La grabó al revés, con lo
que recobraba el sentido normal, pero en una versión de una extraña belleza.
Cuando se me ocurrió la idea de la Habitación Roja aquello debíó volver a mi
pensamiento. Entonces desarrollé la idea, pensando que todo lo visual debía
hacerse también al revés. El de la Habitación Roja es el rodaje en el que
más me he divertido en mi vida, y el resultado me parece precioso".
Videé "Fire Walk With Me" hace poco con ocasión de nuestra charla y volvió a
parecerme lo mejor que ha hecho Lynch, al menos en parte. El principio es
arrollador (¡un autobús entero de críos llorando mientras el agente del FBI
Chris Isaak detiene al conductor! ¿por qué? ¿quién sabe?); enseguida
comienzan los destellos sobrenaturales y en un minuto todo él ya ha sido
absorbido por el otro lado, sin preámbulos ni argumentos. Visualmente es lo
máximo. Todavía me pregunto qué extraño ser es ese cuyo rostro sin pupilas
ocupa la pantalla durante unos segundos, si un mono, un gorila o qué. El
soundtrack de Badalamenti -con depresivas variaciones del tema principal de
la serie- también es mágico, coronado por un momento irrepetible: Little
Jimmy Scott cantando "Under the sycamore trees" en la Habitación Roja (mi
confusión no fue poca cuando descubrí que un sicomoro es, en resumidas
cuentas, una especie de higuera; o sea que la traducción sería algo así como
"bajo la higuera te espero"
Sap
O sea, que mis deducciones eran erróneas :-)))) Hombre, hombre, Copp; la
verdad es que mosquea un poco cuando el autor deja en manos del
espectador/lector el sacar conclusiones con un material tan variopinto como
el que se muestra en la serie, primero porque el producto obtenido esté
francamente equivocado ante este planteamiento del todo puede valer mientras
sea Ud. el parturiento de conclusiones, y en el caso de Twin Peaks, repito,
pues no te digo ná... No Copp, yo quiero saber qué lleva al amigo Lynch a
filmar lo que filma, el por qué y el para qué de su persona en su mismidad
que diría la Vichoff, no sólo para formarme una opinión sino para
modificarla acaso de tener una y resultar más ajustada y atractiva la que se
me propone. ¿No será ésto de dejar en el otro las conclusiones la manera más
fácil de eludir responsabilidades, eh, eh? :-))) O también una manera de
justificar un truño -no digo que sea el caso- convirtiendo al
espectador/lector un tontolnabo que no se entera de ná. Por esa puerta
abierta se puede colar de todo, tú. A mí me paice que la labor principal de
un intelectual, de un creador, debe ser hacer pensar... ok... pero sin
olvidar poner su cartelito con la flecha de dirección, con SU flecha de
dirección. Vamos, que soltarte así, en mitad del océano, te puede llevar al
nido de los tiburones cuando lo que se pretende es justamente lo contrario.
¡Hombre, el sicomoro! Pero tío, ¿tú de jovencillo no te leías el Sinuhé y
esas cosas egipciacas? Pues allí hay mucho sicomoro parriba sicomoro pabajo,
sicomoro para sarcófagos y sicomoros para las naves solares de Ra... En el
flash que me dio leyendo lo tuyo recordé una canción donde se habla de un
sicomoro:
:-)
(A la peli le cuesta un huevo bajar. ¡Ponme con Lynch, que le voy a decir un
par de cosas a ese caballerete!)
Pero Sap! nadie puede dar las claves por tí, igual que nadie puede ponerse
un sombrero por tí!
El lenguaje del Hombre del Otro Lado obedece a las leyes de "Twin Peaks" y
esconde una anécdota curiosa, te paso con Mr. Lynch:
"En 1971 le pedí a Alan Splet que me grabara diciendo 'quiero lápices'.
Luego le pedí que le diera la vuelta a la frase. Me la aprendí fonéticamente
al revés, y luego la dije al revés y Al la grabó. La grabó al revés, con lo
que recobraba el sentido normal, pero en una versión de una extraña belleza.
Cuando se me ocurrió la idea de la Habitación Roja aquello debíó volver a mi
pensamiento. Entonces desarrollé la idea, pensando que todo lo visual debía
hacerse también al revés. El de la Habitación Roja es el rodaje en el que
más me he divertido en mi vida, y el resultado me parece precioso".
Videé "Fire Walk With Me" hace poco con ocasión de nuestra charla y volvió a
parecerme lo mejor que ha hecho Lynch, al menos en parte. El principio es
arrollador (¡un autobús entero de críos llorando mientras el agente del FBI
Chris Isaak detiene al conductor! ¿por qué? ¿quién sabe?); enseguida
comienzan los destellos sobrenaturales y en un minuto todo él ya ha sido
absorbido por el otro lado, sin preámbulos ni argumentos. Visualmente es lo
máximo. Todavía me pregunto qué extraño ser es ese cuyo rostro sin pupilas
ocupa la pantalla durante unos segundos, si un mono, un gorila o qué. El
soundtrack de Badalamenti -con depresivas variaciones del tema principal de
la serie- también es mágico, coronado por un momento irrepetible: Little
Jimmy Scott cantando "Under the sycamore trees" en la Habitación Roja (mi
confusión no fue poca cuando descubrí que un sicomoro es, en resumidas
cuentas, una especie de higuera; o sea que la traducción sería algo así como
"bajo la higuera te espero"

Sap
O sea, que mis deducciones eran erróneas :-)))) Hombre, hombre, Copp; la
verdad es que mosquea un poco cuando el autor deja en manos del
espectador/lector el sacar conclusiones con un material tan variopinto como
el que se muestra en la serie, primero porque el producto obtenido esté
francamente equivocado ante este planteamiento del todo puede valer mientras
sea Ud. el parturiento de conclusiones, y en el caso de Twin Peaks, repito,
pues no te digo ná... No Copp, yo quiero saber qué lleva al amigo Lynch a
filmar lo que filma, el por qué y el para qué de su persona en su mismidad
que diría la Vichoff, no sólo para formarme una opinión sino para
modificarla acaso de tener una y resultar más ajustada y atractiva la que se
me propone. ¿No será ésto de dejar en el otro las conclusiones la manera más
fácil de eludir responsabilidades, eh, eh? :-))) O también una manera de
justificar un truño -no digo que sea el caso- convirtiendo al
espectador/lector un tontolnabo que no se entera de ná. Por esa puerta
abierta se puede colar de todo, tú. A mí me paice que la labor principal de
un intelectual, de un creador, debe ser hacer pensar... ok... pero sin
olvidar poner su cartelito con la flecha de dirección, con SU flecha de
dirección. Vamos, que soltarte así, en mitad del océano, te puede llevar al
nido de los tiburones cuando lo que se pretende es justamente lo contrario.
¡Hombre, el sicomoro! Pero tío, ¿tú de jovencillo no te leías el Sinuhé y
esas cosas egipciacas? Pues allí hay mucho sicomoro parriba sicomoro pabajo,
sicomoro para sarcófagos y sicomoros para las naves solares de Ra... En el
flash que me dio leyendo lo tuyo recordé una canción donde se habla de un
sicomoro:
:-)
(A la peli le cuesta un huevo bajar. ¡Ponme con Lynch, que le voy a decir un
par de cosas a ese caballerete!)


Cuando te zampes el último capítulo me lo comentas. Yo por lo menos nunca
he vuelto a mirar un tubo de dentífrico con la misma inocencia que antes.
Sap
Pues anteanoche cayó y ahora tengo en el retortero de bajadas (¡cuanto
tarda!) el largometraje del mismo título para completar el ciclo.
Ciertamente los últimos capítulos tuvieron un buen subidón de hipnótico
interés, sobre todo a partir de hacer su entrada en la historia el achechino
del ajedrez... Genial el último y las escenas del 'another place', el lugar
de los cortinones rojos al que se accede por el círculo de los doce
sicomoros. Bueno, creímos entender, resumiendo en un sólo trazo gordo, que
es el enanito bailarín el que da la clave principal cuando en su extraño
lenguaje dice una de las palabras favoritas de Copp: "¡doppelgänger!" :-))))
Vamos, que llegamos a la conclusión -seguro que tan equivocada como simple-,
que todos aquellos habitantes del otro lado, desde la Palmer, el gigante, el
camarero artítrico y el propio agente Cooper eran doppelgängers, salvajes
unos, burlones otros, poseídos por el mal finalmente, aunque no entendimos
por qué el militar fue capaz de entrar en el círculo y salir aparentemente
indemne de la experiencia. A lo mejor es que no funciona ni con los tontos
ni con los buenos, como es el sheriff y sus ayudantes.
Pero bien, seguro que tú tienes claves definitivas que no vas a tardar en
comunicarnos. Por favor. :-)
A partir de anoche, radical cambio de registro: comenzamos con la serie que
recomendó el Ñorlt, "Me llamo Earl", una cosa muy divertida, muy rápida, de
diálogos ágiles y un montaje que no da un momento de tregua. Pasando de to.
Seguiremos atentos a la pantalla.
:-)