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Los hombres buenos
llevan dentro
un lagarto
que odia a los hombres buenos
Es la juventud
el único vicio que
sana el tiempo
Maldita sinalefa, que siempre odia los haikus.
Corre Júpiter
en el cielo tras Venus
al atardecer
Que venga el meteorito, el capitán trueno o un rayito de luz. Hay algo prohibido en Dinamarca.
fw ·
10-05-2026
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
No sé, pero mi impresión personal es que el miedo es más a lo desconocido. Esto es, tendría nervios e inquietud durante el viaje, pero desaparecerían en su mayor parte a la llegada. Por lo demás,. como siempre, me agrada tu forma de contar historias.
----- Sebastián
Gracias. Creo que el miedo también puede sentirse ante una amenaza conocida para la que nos sentimos sin respuesta. Lo cierto es que este último párrafo sobre el miedo del muchacho quedaba bastante flojo, y hasta cierto punto me di cuenta. Pero opino que un chico recién llegado de Senegal, ante el desatado y para él incomprensible movimiento de cuanto lo rodea, puede sentir una distancia insalvable y, en consecuencia, miedo.
----- Bubi
Aparte y sin relación, sino como comentario general de lo que observo en las ultimas décadas, noto que nos estamos conviertiendo en simples voyeurs. Vemos a un hombre herido y, en vez de ayudarle, le sacamos una foto que rápidamente mostramos "Mira esta persona qué malherida está" y nos vamos a hacer otra fotografía todavía más freaky. Nos estamos deshumanizando, lo importante es mostrar fotografías de gente en apuros para que se vea lo sensibles que somos. Sensibilidad en papel couché. Voyeurismo.
¿Una foto, seb?
----- Sebastián
Pues creo que das en el clavo. Ese concepto tuyo de la "foto", si lo tomamos en sn sentido abstracto y algo simbólico, hasta me parece un hallazgo. Estamos hechos a ver las cosas sin intervenir en ellas. Y una razón imporetante, para mí, es que no podemos, ya que normalmente resultan inaccesibles (las cosas son administradas, digamos, sin nosotros). Así nos quedamos en la foto de lo que pasa en la calle y de lo que pasa en el mundo. Hasta diría que la información en general, tan abundante (todos los medios, Internet), para nosotros no son más que continuas "fotos" de un mundo en el que sólo somos espectadores. Y pienso -aún sabiendo que es cuestión muy amplia- que el hecho es atribuible a una falsa democracia. Así lo veo yo, salvo pocos casos que afectan a nuestro ámbito particular. Saludos, Bubi.
----- coppelius
A menos que seas un político y te debas a parte de tu electorado, entonces la intervención es segura. ¿No son estas personas-anuncio lo que han prohibido recientemente en Madrid? ¿suelen circular por la Castellana? Eso explica mejor las cosas.
Y es que observando a la humanidad se diría que intervenir es ya privilegio reservado únicamente a Dios y a los políticos, los demás tenemos que conformarnos con tomar fotos como dice Bubi (tranquilos, nadie va a reprocharle nada a nadie porque pocos están libres de pecado).
Yo, que soy de pueblo, me quedé patidifuso al cruzarme un domingo por la mañana con dos jovencísimos mormones, impecablemente repeinados, de sonrisa radiante y traje sin mácula, era como si para ellos la prosperidad del interior exigiese empezar antes con la del exterior. Pero ambos iban metidos en humildes cajas de cartón en las que habían pintado una gran imagen de Jesús de vivos colores (con esos ojos chungos que te persiguen te pongas donde te pongas). Hasta el tiempo, un maravilloso día de primavera, parecía haberse puesto de acuerdo con ellos y su misión.
Era casi imposible imaginárselos en medio de un aguacero de noviembre, digamos, entre charcos y "rain dogs" (los "rain dogs" son los perros de los que habla Tom Waits en su canción, ya sabes, esos perros que se ven "perdidos por las calles cuando la lluvia ha cesado, el agua ha lavado sus olores, y los perros no pueden encontrar su camino; husmean, pero no lo encuentran"
Pero con mi inclinación a lo trágico me los imaginé de pronto no ya bajo la lluvia que cae igual sobre ricos y pobres, hombres y animales, sino arrastrados por un inesperado tifón que los hiciese subir a las alturas a toda velocidad, a ellos y a todos los músicos callejeros en tres millas la redonda, y desaparecer en las nubes grises, con sus cajas, a través de milagrosos remolinos mientras todos los demás nos arrodillábamos en las húmedas aceras a cantar alabanzas al Altísimo.
http://es.
----- Sebastián
Hola, Bubi (llevaba una semana sin este aparato). Mira, el juego de los políticos y el de cada uno es el mismo, o al menos tienen hondas raíces homologables. Pero las cosas se mueven de un determinado modo, y conviene distinguir los terrenos. Los políticos se mueven en un paisaje de estructuras, lo más denso de las cuales les viene dado por unos intereses previos que amenazan desde poderes muy reales. Es el terreno de las grandes vertientes de lo social, sólo modificables por las mismas manos que les dan forma y sostienen. Claro que si un pueblo entero se levanta de verdad pueden ocurrir cosas; pero no propongas buenamente esto a ese hombre de la calle que, con el talante y con los particulares cálculos que sean, se dirige al trabajo o a su casa. A los grandes movimientos sociales ha de precederles una difícil preparación, una maduración bastante rara. Son cosas que normalmente permanecen en su sitio y hechas a lo conocido y de siempre. Nada, saludos.
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Bubi / Sebastián / coppelius