Setenta años después de escrito, un manuscrito de Alan Turing ha salido por fin a la luz. La profesora Sarah Dillon, de la Universidad de Cambridge, ha realizado la primera transcripción completa de "Pryce's Buoy" ("La boya de Pryce"), un relato de seis páginas que el matemático británico redactó en secreto y que nadie había leído con detenimiento hasta ahora. El manuscrito se conserva en el archivo del King's College de Cambridge.
El texto no es una curiosidad menor. Turing lo escribió poco después de ser procesado en 1952 por mantener relaciones homosexuales, entonces un delito en el Reino Unido, un proceso que le costó la carrera y que la investigación policial calificaría de "indecencia grave". En una carta a un amigo, fechada a principios de ese año, ya anunciaba sus intenciones: la historia de como se descubrió todo, escribía, "es larga y fascinante" y algún día la convertiría en un relato corto.
Cumplió su palabra. En "Pryce's Buoy", Turing se retrata a sí mismo como Alec Pryce, un científico homosexual famoso por un invento que da nombre al relato, trasunto evidente de la máquina que le hizo célebre a los 24 años. Frente a él aparece Ron Miller, un joven de clase trabajadora con quien traba conversación. Según Dillon, la narración recrea el encuentro en Manchester que acabaría llevando a Turing ante la justicia, aunque el fragmento se interrumpe antes de llegar a ese punto, a media frase, mientras los dos personajes se sientan a comer.
Dillon destaca además un hallazgo literario: la escena de arranque del relato de Turing coincide, casi línea por línea, con un pasaje de la novela "Hemlock and After" (1952), del escritor Angus Wilson, publicada el mismo año. Para la investigadora, no se trata de casualidad sino de un homenaje consciente a una de las pocas obras de la época que retrataba a hombres homosexuales como personas corrientes y no como estereotipos trágicos.
Más allá del valor histórico, el hallazgo obliga a revisar la imagen popular de Turing como una figura fría y encerrada en sí misma, la que dejaron películas como "Descifrando Enigma" (The Imitation Game, 2014). "Estamos ante un relato picante, que rompe con la imagen de Alan Turing como matemático aislado y nos descubre a un hombre juguetón, sin traumas, que asume con orgullo su homosexualidad", ha explicado Dillon.
Turing murió en 1954, a los 41 años, en circunstancias que durante décadas se atribuyeron a un suicidio, aunque la versión sigue siendo objeto de debate entre historiadores. Nunca se sabrá si llegó a terminar su relato: el manuscrito se corta en mitad de una frase, y una carta posterior sugiere que ya pensaba en escribir sobre otro episodio de su vida. Lo que queda es un fragmento íntimo de una de las mentes más influyentes del siglo XX, escrito para nadie más que él mismo.
Vía | Diario El Mundo (EFE).
El estudio original, de Sarah Dillon, se ha publicado en la revista The Review of English Studies (Oxford University Press).

