En la cumbre del monte Yuktas, uno de los santuarios más importantes de la Creta minoica, los arqueólogos hallaron hace años una mesa de libaciones minúscula: apenas 4,3 centímetros de ancho, tallada en piedra serpentina oscura. Lo que la hace extraordinaria no es su tamaño, sino lo que lleva grabado alrededor: una de las inscripciones más largas que se conocen en escritura lineal A, el sistema de escritura minoico que todavía no ha sido descifrado con certeza.
El investigador Michael Schümann ha propuesto ahora una lectura de ese texto que, de confirmarse, cambiaría lo que sabemos sobre el origen de dos de los dioses griegos más conocidos. Según su reconstrucción, la inscripción sería una plegaria ritual que invoca a un "Padre del Combate del Toro" vinculado a Dikte, pide que "fluyan las lágrimas" y que la libación "corra en arroyos", y termina nombrando un santuario dedicado a dos figuras: Tinu e Ida-Mate.
Para Schümann, Tinu podría ser una forma anterior del nombre que después, en griego micénico, se escribiría di-wo-nu-so: el origen de Dioniso. Ida-Mate, por su parte, recordaría a Deméter, la diosa griega de la agricultura y las cosechas. Si la hipótesis es correcta, ambas divinidades no habrían nacido dentro de la religión griega clásica, sino que heredarían nombres, rituales y santuarios de una tradición religiosa minoica mucho más antigua.
El propio autor del estudio pide cautela: la escritura lineal A nunca ha sido descifrada de forma segura, y su lectura depende de comparaciones fonéticas y lingüísticas todavía hipotéticas. Pero el contexto arqueológico juega a su favor. La mesa se encontró junto al gran altar al aire libre del monte Yuktas, rodeado de ceniza, huesos de animales y cerámica ritual acumulada durante generaciones: el escenario perfecto para una plegaria de este tipo.
Sea o no correcta la traducción final, el hallazgo recuerda algo que gusta especialmente a los aficionados a la mitología y la historia: que los dioses también tienen genealogía, y que rascar la superficie de una religión antigua a veces deja ver, debajo, otra todavía más antigua.
Vía | Arkeonews, sobre el estudio de M. Schümann publicado en Zenodo.

