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Usenet - Narrativa
Textos rescatados de Usenet: narrativa.
Diario de un canibal III
De todas las vísceras el hígado es la más nutritiva y por ello encontrar uno
en buen estado es el mejor de los hallazgos. Es rico en vitamina A,
imprescindible para combatir las infecciones; y vitamina B12, necesaria para
la formación de glóbulos rojos y para mantener en perfecto estado el sistema
nervioso. Contiene igualmente vitamina F, que favorece la hidratación y por
tanto ayuda a luchar contra las temidas arrugas; y vitamina B2, que alarga
la vida de los hematíes. Es rico asimismo en vitamina B3, cuya deficiencia
puede causar dermatitis, diarrea y demencia.

Al extraerlo debemos tener en cuenta que tenga un color escarlata brillante
y una textura suave, es por ello que requiere ser obtenido de un ejemplar
pubescente y sano.
DOCTOR EN ALASKA
DOCTOR EN ALASKA

Ese es el momento en el que todo cambia. Bueno, no todo, pero casi todo.
EL AÑADÍO
Se quedó en el tiento de la memoria algo más que nos contó la chacha Adela sobre la matinal boda madrileña y con un teatino que tenia prisa. Y como las cosas son como son y además hay que recordarlo, me da la cosa de añadir algunas frases del oficiante en su homilía y refiriéndose primero a la novia que se presentó con dos de sus hijos de la mano, toda vestida de blanco y flores artificiales de azahar en la delantera:

--Despues de tres años de vida marítima te presentas aquí con esos azadares!!!
El Árbol de la Vida y los Ladrones de Sueños.
A los que de vez en cuando os empeñáis en marchar, en dejar
este grupo, os dedico estos párrafos desordenados, tal vez ilógicos, y
no demasiado meditados, sobre:

El Árbol de la Vida y los Ladrones de Sueños.
El espejo inglés.
Y el niño dijo: ¡Mamá, en ese espejo se ve Inglaterra!

La madre le contestó, como cansada: ¡Es un espejo, Jorge! Lo cogió de la mano y cruzó la carretera en dirección a la única casa que había entre los campos por aquel lado.
EL EXTRAÑO CASO DE LA DESPARICIÓN DE LA TÚNICA INCONSUTIL
EL EXTRAÑO CASO DE LA DESPARICIÓN DE LA TÚNICA INCONSUTIL
(Novela breve)

Ella se llamaba Amanda, bah, la verdad es que se sigue llamando Amanda, aunque a los fines de esta historia resulta superfluo consignar su nombre, ¡qué digo su nombre!, sus tic, sus atributos, sus costumbres, su carácter, sus modales y cualquier otro detalle que la distinga porque Amanda no es más que un pretexto, acaso trágico, de esta sencilla historia.

Veamos; el día del que vamos a hablar es el 31 de enero pasado. Julián Estrella, que de él se trata, acompañó, repito, a-com-pa-ñó, a Amanda, entiéndase, acompañó, no “llevó", acompañó a Amanda y, lo que es más la acompañó por insistentes ruegos suyos -es decir de ella- a una fiesta campestre que se celebraría en homenaje a su tía abuela comúnmente llamada por su nombre, Nacarina, y sólo Nacar por sus nietos menores, no por la blancura de su piel, que era cetrina, sino por estar ellos acostumbrados a usar siglas para abreviar los textos, fuera por comodidad o por razones tecnológicas, hasta el extremo de abreviar la palabra "sigla", que de por sí indica abreviación, por la mera letra “S”, lo que constituye una verdadera exageración, mírese como se lo mire, y aunque no se lo mire también.

La reunión de que se trata tenía por objeto festejar el ciento cuatro aniversario del nacimiento de Nacarina, número por el que la apodaban “abuela magiclic", refiriéndose a aquel encendedor de cocina del que se aseguraba que duraba esa cantidad de años, circunstancia que, digamos de paso, no era cierta, ni falta que hacía porque para qué puede usted querer un implemento que le sobreviva sin siquiera abonarle el lucro cesante. Para circunstanciar la historia diremos que el día anterior al evento Julián, que sólo había visto el campo en ilustraciones, en gráficos, en figuritas adjuntas a chocolatines, en historietas, en dibujos animados o en escenas de películas de cow-boys yanquis -que veía en el cine “Londres” sala ubicada en la Avenida Coronel Díaz, también conocido por "cine Chinche" por la locación gratuita u onerosa de colonias de hemípteros voraces- que veía, decíamos, con los pies debajo de los muslos, es decir sentado a horcajadas en el asiento para preservarse del torrente de orina que se deslizaba silentemente por la suave pendiente del local, detalle, si no redundante, al menos indiferente a los efectos de esta historia.

Lo importante, o meramente anecdótico, indistintamente, es que Julián, desde el día anterior a la fiesta campestre, anduvo muy atareado en busca de unas botas altas de cuero y de un pantalón-bombacha, encaprichándose en que éste fuera (pretérito imperfecto) por fuera, de color crema, por parecerle bucólicamente apropiado para la ocasión pese a que una persona medianamente sensata hubiera advertido que con ese color la prenda estaba destinada a ensuciarse en el viaje, e incluso antes del viaje, o en el curso del viaje de ida, sin contar lo mucho más sucio que estaría luego del festejo por lo que su madre, juiciosamente, opinó que tal indumentaria era más propio para el corso del carnaval, juicio que Julián no pudo aprovechar tanto porque desconocía al carnaval, que había muerto hacía muchos años junto con los pomos de éter, las serpentinas y las matracas de madera, cuanto porque nunca se ha visto a un hijo que le haga caso a su madre, salvo el supuesto de esos solterones merecedores de comentarios picarescos, malévolos y/o soeces, es decir esos hijos que pasean al perrito de la madre, o a la madre, o a la madre y al perrito, llevando una palita para recoger los residuos depositados en el camino por el canino como si fueran Suizos o Alemanes, siendo que para serlo hay que haber nacido en esas estólidas naciones, posibilidad fuera del alcance de Julián que meramente había nacido en un hospital de la Rioja, en aquel tiempo llamado General Presidente Perón, al que oportunamente se le cambió el nombre por el de Presidente Dr. Carlos Menem y ni imaginemos cómo se lo bautizará en un futuro próximo

Vuelvo a la historia, la madre de Juián, viuda de un irlandés miembro del IRA, y acaso por ello iracundo, impertérrita, como que conocía el campo tanto como a su hijo y que a la vez era hija de un chacarero santafecino venido de Italia en tiempos de Mussolini, le aconsejó a Julián que en vez de botas comprara unas alpargatas, que no sólo son más baratas sino, sobre todo, más prácticas, sin convencer a Julián que se había criado en un Colegio regido por sacerdotes Vascos educados en Galicia, lo que no es poco decir. Con lo que es llegada la hora de confesar que con tantas dilaciones, entrecomillados, aclaraciones innecesarias o sobreabundantes me he embarullado hasta el punto, o punto y coma, si correspondiere, de no recordar si el que iba a llevar, o llevó, a Amalia al cumpleaños de Nacarina, o a Nacarina al de Amalia (¿o era Amelia?) se llamaba Joaquín, como mi sobrino nieto, o Julián, como uno que se llama Julián, por lo que acortaré esta historia por prudencia y/o por necesidad.

Resumiendo; en el cumpleaños la anciana, llámese como se llame, se atragantó con un biscochuelo de dulce de leche que llevó Aldo Spanapietra, el anterior novio de Amanda, o Amalia, o Amelia, por lo que no faltó quién comentara que el sujeto había envenenado la torta, o el pedazo de torta, o directamente a la mujer, para privar a la que había sido su novia del dudoso mérito de tener una tía centenaria, venganza tan infantil como sería que, por amores contrariados, se tronchara el ombú bajo cuya copa hablaron, o hicieron silencio, o jugaron a la ”escoba de quince”, el Director Supremo Brigadier Juan Martín de Pueyrredón y el General Don José de San Martín, dos prominentes figuras de la historia Argentina de indiscutido prestigio, no como el Brigadier Juan Manuel de Rosas o el Presidente Don Bartolomé Mitre a quienes los historiadores ponen o sacan según hayan sido educados en escuelas de sacerdotes o en escuelas laicas.

La cosa es que con el deceso de la cumpleañera, y aquí viene lo bueno, intervino el Comisario Liborio Sánchez, que vivía ahí nomás, para detener al infrascrito, pero en el momento de querer hacerlo, por esas cosas que tienen los Comisarios, se le dio por ser más enfático en el cumplimiento del deber por lo que, en vez de detenerlo, le encajó un tiro en la oreja izquierda, acaso porque los policías americanos tienen un no se qué con ese lado y sólo consienten a las derechas, salvo Chávez, el de la boina colorada, que desconfía de la izquierda, del centro y de la derecha, salvo que use boina colorada y a veces hasta de los que la usan, con la que ya muerto el sospechoso y aprovechando la confusión se llevó a la muchacha –hablo de Amanda, o Amalia o Amelia- al cuartito de planchar donde le encajó un chupón de esos que hacen andar quince días con bufanda en pleno verano, y si no aprovechó la bolada para violarla no fue por falta de ganas sino porque en el apuro se le trabó el cierre automático del pantalón vaya a saber con qué con los consiguientes ayes y raudo partir hacia la sala de primeros auxilios, donde lo atendió Pánfilo Narváez un enfermero de profesión parrillero nombrado a tales efectos por contar entre uno de sus clientes al Presidente del Consejo Deliberante de la localidad.

Colofón; al otro día compré el diario local, propiedad del Intendente de la población, para leer los entretelones del acontecimiento, encontrándome con que nada de lo narrado había ocurrido o que, habiendo ocurrido, todo se había echado al olvido en otro caso de subrepticio escamoteo de la realidad "por orden superior", como suele decirse cuando no se quiere nombrar al Intendente, al Gobernador, al Presidente del Consejo Deliberante o a la mujer de cualquiera de ellos, por discreción, por precaución o directamente por miedo a las consecuencias. Con lo que doy por terminada mi novela. No podrá decirse que en ella falta acción, sexo, misterio o violencia, ni que la presente alambicadamente como lo hacen ahora los jóvenes novelistas quienes, buscando originalidad, sólo logran que los desprevenidos lectores no entiendan un pomo.
El fracaso está sobrevalorado (nos van a desinfectar)
Es Navidad. Amanece nevado. En el cielo desconchones, telarañas, tres bombillas (dos fundidas). Nada de estrellas ni murciélagos vivaces, nada de nubes caprichosas, ni aviones con estela de nata hacia poniente. Un cielo de serie, sin cuervos ni cigüeñas. Pero cielo, que no es poco.

Toda la noche esperé al viejo, toda la noche. Esperé al viejo y sus regalos para llenar los calcetines, la nevera y lo demás... y lo encuentro ahora, mala suerte, ahora lo encuentro, aquí colgado, congelado, justo en mi árbol, joder, justo en el mío tuvo que ser... y en el jardín dejó su saco vacío, sus jeringas y su buga de renos cojos, un mapa inútil y una rodaja de limón... cuatro perras todo junto, cuatro duros mal contados.
El innegable
El innegable

Hablaba tanto el hijodeputa que daba asco, el cabrón. Toda la puta noche dando la brasa. Uno lanzaba una idea..... así como así..... y el cerdo de él la tomaba al vuelo y se dedicaba a mostrarnos lo mucho que sabe (porque eso, sin embargo, es innegable).
el jorobado de notre dame
el jorobado de notre dame

Llevaba diez meses trabajando en el almacén del Viejo. Era junio y el calor, la miseria, el olor de la madera y la constante pelea con las ratas me tenía ya hasta los cojones. Todo lo que había que hacer en el mundo era madrugar, barrer y apilar cajas y cajas de comida que jamás llegaban a venderse. Parecía como si nada tuviera salida. La misma mierda allá donde dejaras caer la mirada, la mueca de aburrimiento mortal en todas las paredes.
El juicio.
El juicio, un relato escrito por gsmiga y publicado originalmente en usenet que se ofrece en formato audiolibro. Capítulos I a III.

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En imágenes
Baskanavidad
Baskanavidad
Miscelánea
Breves
Haber sido cocinero antes que fraile.
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solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
es mucho mejor enviarlas a ciudades con millones de habitantes
llámalo virus "hocasiondemedalla" pq otro barco (limpio) junto al barco (sucio) no es un lugar de cuarentena adecuado para personas no enfermas
otra vez, con el hentaivirus No es así... bah, que más da.
He dejado otro regalito. Abrazos a la familia.