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El músico
EL MUSICO Alguna vez asoma a través de mi pluma la chacha Adela, marteña de nacencia y contadora de historia reales según ella. Como entonces, como siempre, alguna de ellas revive en este duermevela que me da la comida familiar, incluido el cava que, lo confieso, me parte el hígado en mil pedazos. pero a lo que iba. La chacha Adela en uno de mis viajes para recargar baterías nos refirió la pequeña historia del sobrino de un primo suyo o algo así, nacido en Jamilena pero con ínfulas musicales. Sin duda alentado por su madre, que se educó en colegio de monjas donde acrecentó aires de grandeza. Cosas de la época. Total, que el sobrinito quiso ser músico, que empezó la carrera en el Conservatorio de Córdoba y que allá por los años cuarenta , según la chacha Adela iba hacia Munich para completar sus estudios gracias a una beca que consiguió en el F.de J. a través de Elola-Olaso. La cosa, seguía contando la marteña minuciosamente , se le complicó al mozo por la cosa de la guerra mundial recien acabada perdiendo el oremus y el norte. Relacioné el cuento con un grupo que vívía en Madrid dentro de una teórica imitación del existencialismo francés que se conocía de oídas y de imaginaciones desbordadas. En ese grupo apareció el jamileno con ínfulas de pianista de renombre, perseguido por nazis y por fuerzas ocupantes de Alemania, todo un libro de cuentos, mayor que el de la chacha Adela. Pero sí es cierto, y doy fé, que se relacionaba con músicos de la Filarmónica y la recien creada Orquesta nacional que encumbró el malogrado Ataulfo Argenta, porque asistía de oyente a tertulia vespertina en una céntrica cafetería. Lo único real que le recuerdo y eso nebulosamente, es tocar en un piano desafinado que Tomás había colocado en las cuevas de Sésamo, casi enfrente del teatro de la Comedia de Madrid. Y retomo la historia de la chacha Adela: El jerifalte de turno del pueblo quiso recaudar fondos para no se qué institución benéfica organizando un concierto en el cine de Trepaltares y de paso hacer méritos a ver si el Poncio provincial le concedía la medalla de Beneficiencia que adornara su guerrera oficial de alcalde. El pianista se sintió divo ofendido, (“hasta ahí podría llegar tocando en un cine de pueblo!â€â€ ), se montó en el correo y haciendo el consabido transbordo en Espeluy llegó hasta Martos, subió el Arbollón y le montó el cisco al asustado alcalde; aprovechó el viaje y de paso llegó hasta la casa de sus mayores en Jamilena, le dió a su madre el sablazo mensual de viva voz y no por carta y volvió a los madriles para seguir tocando, con nombre supuesto eso sí, en los bautizos y bodas del café San Isidro, amenizar tertulias en Sésamo y sablear a alguna niñera palurda que ligara en las matinales dominicales del Retiro, junto al templete de la música. Perdí su pista como tantas otras cuando “emigré†a Donosti, pero eso es otra historia.
El tiempo
Parece que lloverá, aunque no quiero empezar hablando del tiempo. De hecho, la cantidad de relatos, novelas e incluso conversaciones cotidianas, que tienen el tiempo como motor de arranque es tan grande que me niego en rotundo a dedicarle la primera línea, y mucho menos la primera línea y un párrafo.
El túnel
Américo y yo estábamos sentados en la terraza del Café Latino, en el cas co viejo de Orense. La tarde de julio se deslizaba cálida y silente, en medio de un ambiente de modorra. Conversábamos despacio, repasando los años vividos, evocando anécdotas de los viejos amigos, muchos de ellos desaparecidos para siempre. Ningu no de los dos poníamos empeño en nuestras evocaciones, y nuestras frases discurrían sin el hilo conductor de las conversaciones apasionadas, por- que la edad calma todas las vehemencias.
El vuelo a vela
Colofón de esa escapada al Pirineo, termino de unos días donde la paz de las montañas amansa las inquietudes de un comienzo de verano hostil, es el reencuentro con las alturas, el saberse un poco pájaro que busca y encuentra los medios para, sin aparente esfuerzo, subir hasta la base de las nubes. Sólo con los conocimientos del vuelo a vela, el saber dónde y cómo están las corrientes ascendentes. Y una vez arriba, cuando los jirones del cúmulo acarician la cúpula del Twin Astir, cuando a mas de tres mil metros bajo las alas, se difuminan los contornos de Puigcerdá, y el verde de los prados esconde el gris de las residencias, llega la paz y la trnquilidad. Centrados mandos, puesto el rumbo hacia la Seu d’Urgell, esperar a que otra térmica nos avise que hay que seguir subiendo, que el límite está en el cúmulo, y tener presente que allí está la puerta de encontradas fuerzas y que el velero no tiene instrumental para volar dentro de la nube. Y tras perder las casi cinco mil pies en el plácido planeo, el completar el vuelo hacia arriba, un giro de 180 y a buscar lo que nos hizo subir dos horas antes. Otra vez la lucha, el viraje ceñido, el variómetro electrónico gimiendo con urgencia, no dejando que la lasitud nos saque del ascenso, un ojo en el altímetro, el otro en el indicador de velocidad y los dos en los varios. Y finalmente superada la altura primera, con el Puigmall casi debajo, La Masella y La Molina intuidas mas que divisadas, Font Romeu y el nacimiento del Segre como puntos de viraje. Un vuelo que hay que cerrar, que hay que guardar y así se hace, en la memoria de lo sublime. Como compañeros del goce, buitres acompañando el ascenso y sobre todo la satisfacción de haber sabido poner en práctica esas técnicas que si para ellos,los buitres, son su medio natural de vuelo, para nosotros los mortales es el siempre sorprendente hallazgo de un camino que nos aleja de las miserias de la vida cotidiana y nos hace sentirnos como partícipes de un reinado único. volar. Ya estoy en la tierra, en el Plá, con los treinta y cinco que afixian, que agobian. y el asfalto recien vertido en la calle generando más calor, y los ruidos de las televisiones que llegan hasta la terraza del ático. Dichosos los que están allá arriba, pegados a los valles o ascendiendo cumbres. Y sobre todo los que han, hemos, encontrado la puerta hacia los cielos. El vuelo a vela.
ella
Eubúlides de Mileto, fue un filósofo griego del siglo IV a. C. perteneciente a la escuela megárica. Es famoso por formular varias paradójas. Una de ellas, quizá la más famosa, es la del hombre mentiroso. Consigue crear un bucle donde los términos de la proposición son totalmente incompatibles. La formulación es la siguiente: Una persona dice: "lo que estoy diciendo es falso".
Ella iba delante
Ella iba delante sin forzar el paso; o acaso sí para no dejarlo demasiado atrás. Era rubicunda y regordeta. La piel muy blanca y unos mofletes encarnados adornaban su rostro. Era una de esas mujeres maduras de mi tierra que parecen haber salido a descansar al sol después de ensayar como walkirias en los Nibelungos o quizá recién llegadas de Suavia a invadir Galicia. Tras unas semanas de clima invernal la tarde calurosa invitaba a pasear por aquella acera que rodea el jardín lleno de flores.
En la proximidad del tiempo aquel
Anteriormente los fósforos de seguridad no habían hecho acto de presencia... Descargar versión en PDF
Enrique Herreros
La exposición “amor a la muntanya†de Enrique Herreros quita tres tercios de siglo de encima, llevándome a la época donde Guadarrama y la Pedriza como base de montañismo y escuela de escalada eran marco de mis escapadas del asfalto urbanita. Pero si Quique fué punto de referencia para los montañeros de cuando entonces y en tanto círculo restringido, su variada y polifacética vitalidad con su pasión más conocida le llevó a la fama: humorista con sus dibujos en “la Codorniz†en la que colaboró hasta su muerte, y también representante de artistas de cine --descubrió a Sara Montiel y la lanzó al estrellato-- y sobre todo un hombre cuya humanidad y ternura supo reflejar a través del dibujo y el humor. Anoche se inauguró esta exposición en el Centro de Cultura Contemporánea de Pardiñas donde se ve la mano del alpinista lleidatá Juanjo Garra como organizador y es sin duda un buena base para acercar el humor a las generaciones actuales, dando a conocer una época donde Herreros hacía juegos malabares con la censura para cumplir su cita semanal con los lectores. Así que repaso una colección restringida del semanario que ayuda a mi memoria sobre la obra de Quique, que entusiasmó a muchos de los que salíamos de la sangrienta guerra civil deseando olvidarla e indignó a vetustos meapilas que no entendían o no querían entender la burla de costumbres y lenguajes que ellos consideraban intocables. Espero una multitudinaria asistencia a la exposición de Quique. Publicado por lope de sosa
exin castillos
Alguien me dijo: Vivirás mejor en una casa desnuda. Empecé por vaciar los armarios. La ropa volaba por la ventana y desaparecía pronto de las aceras. Algunas piezas que nadie quiso quedaron allí como animales vacíos.
Fabada
FABADA ----------------------------------------------------------------- - ¡Trae más agua, niña! -Le grité, frunciendo el ceño con toda la ferocidad de que era capaz. Pero la chiquilla me sacó la lengua y echó a correr hacia el camino, en dirección contraria a la fuente. |
En imágenes Breves Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
Mini Charla
solo hacía falta un lugar con autobuses y aeropuertos. un combo difícil. un lugar dispuesto a pagar la factura por la medalla
es mucho mejor enviarlas a ciudades con millones de habitantes
llámalo virus "hocasiondemedalla" pq otro barco (limpio) junto al barco (sucio) no es un lugar de cuarentena adecuado para personas no enfermas
otra vez, con el hentaivirus
No es así...
bah, que más da.
He dejado otro regalito.
Abrazos a la familia.
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