Manuel Gutiérrez Nájera (México, 1859-1895), conocido por su seudónimo «El Duque Job», fue uno de los precursores del modernismo hispanoamericano y uno de los cronistas más finos del México de fin de siglo. En «Para entonces» imagina una muerte serena, en alta mar y al declinar el día, como culminación estética de una vida vivida con plenitud, antes de que la vejez marchite su esplendor. Es una de las piezas más admiradas de la lírica modernista mexicana por la delicadeza de sus imágenes y el equilibrio de su factura clásica.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Peso ancestral - Alfonsina Storni
Alfonsina Storni (1892-1938), una de las voces mayores de la poesía hispanoamericana de comienzos del siglo XX, publicó este breve poema en su libro «Irremediablemente» (1919). En apenas doce versos condensa el mandato de entereza masculina heredado por generaciones y el precio que paga la mujer al recibir, en una sola lágrima, «dolor de siglos». Una pieza mínima y contundente, menos citada que otros clásicos de la autora, ideal para descubrir su voz.
métrico decimal
El hombre es el único animal que se preocupa por cuánto le mide.
Más aún si lo compara con lo que se espera de él.
Noticias

Un grupo de antiguos amigos, que ya no tienen nada en común excepto un turbio episodio del pasado, se reúne en un refugio de montaña para pasar un fin de semana. La reunión sigue fielmente el guión habitual de estos casos, pero, en plena celebración, un acontecimiento externo alterará por completo sus planes. Sometidos a una creciente presión, cada individuo interpretará los acontecimientos según sus particulares obsesiones; y entre confesiones y rencillas largamente incubadas se irá recomponiendo un esquema sórdido e intrincado de las relaciones que los habían unido en el pasado, todo ello bajo la sombra de una amenaza cada vez más cercana y palpable.
Doyle (Edimburgo, 1859-1930) estudió Medicina en Londres a la vez que empezaba a esbozar el perfil de una especie de detective privado de capacidades analíticas y deductivas fuera de lo común: Sherlock Holmes. A pesar de crear otros dos personajes, nunca pudo librarse de la fama de este detective.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor