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la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Lo inefable - Delmira Agustini
Textos · Poética · Leer
Delmira Agustini (Montevideo, 1886-1914) fue una de las voces más audaces del modernismo hispanoamericano, pionera en explorar el deseo y la interioridad femenina en la poesía en castellano. «Lo inefable», incluido en su segundo libro, «Cantos de la mañana» (1910), es un soneto en el que la voz poética confiesa morir de un dolor sin nombre: un pensamiento tan inmenso que la devora por dentro sin llegar nunca a «dar flor». Menos leído que sus piezas más antologadas, condensa en apenas catorce versos la angustia de lo indecible con una intensidad que sigue sorprendiendo más de un siglo después.
El tiempo como ilusión: una introducción al Universo Bloque
Textos · Miscelánea · Leer

¿Y si el ayer no ha desaparecido y el mañana ya existe en alguna parte? Frente a nuestra percepción intuitiva de que el tiempo es un río que fluye constantemente desde el pasado hacia el futuro, la física moderna dibuja un panorama radicalmente distinto. A raíz de las ecuaciones de la Relatividad Especial de Albert Einstein, surge la fascinante teoría del Universo Bloque (o eternalismo): una estructura tetradimensional donde el pasado, el presente y el futuro coexisten de manera estática e inalterable. Esta guía sirve como mapa de navegación conceptual para adentrarse en las explicaciones visuales de los vídeos divulgativos recomendados.

Lo fugaz - Ricardo Jaimes Freyre
Textos · Poética · Leer

Ricardo Jaimes Freyre (Tacna, 1868 - Buenos Aires, 1933), impulsor junto a Rubén Darío del modernismo hispanoamericano desde la revista «América», dejó en «Los sueños son vida» (1917) una de las piezas más depuradas del simbolismo en castellano. En apenas dieciséis versos libres, «Lo fugaz» sigue a una rosa desprendida de su tallo hasta que la corriente la deshace en el fango, y sin embargo, en las noches serenas, algo de su perfume sigue flotando en el aire. Una miniatura menos trillada que otros clásicos modernistas, perfecta para descubrir a un autor de sobra reconocido pero poco leído hoy.

Noticias
Correspondencia (1951-1970)
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Esta Correspondencia entre Paul Celan (Czernowitz, Bucovina, 1920-París, 1970) y Gisèle Celan-Lestrange (París, 1927-1991) es un doble viaje que marca el tiempo de intensas cercanías y de silencios dramáticos, desde los primeros encuentros a finales de 1951 hasta aquellas distancias de los últimos años que se registran apenas unas semanas antes de la desaparición del poeta, en abril de 1970. Entre una y otra fecha discurre una historia intensa que la Correspondencia aquí editada describe con materiales que recorren por igual la experiencia humana, la vida amorosa, la biografía intelectual, los difíciles pasos de la escritura y del arte, ese viaje que va discurriendo entre las dos orillas de uno y otro, y que ha sido documentado de manera celosa por Bertrand Badiou.
Me cago en mis viejos.
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El diario adolescente de Carlos Cay, en forma de libro

Después de un verano extraño, de una escurridiza pero intensa presencia en EL PAÍS con su diario entre nihilista, tierno y furioso, Carlos Cay vuelve a dar señales de vida. Lo hace con un libro en el que reunirá los artículos que aparecieron en la Revista de Verano bajo el título Me cago en mis viejos...
Las aventuras de Mimí Akcentijevic
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Retrato de Mimí Akcentijevic

Mimí Akcentijevic tiene cabeza, y en ella todo lo necesario. Ojos, boca, etcetcétera. Su cuerpo es esbelto, lináceo. Tiene unas tetas firmes y bonitas, estaría bien que fueran un poco más grandes, pero bueno. Tiene unas piernas largas y delgadas, y un culo estupendo. Genitales también, por supuesto, y estómago, hígado... Tiene de todo, Mimí Akcentijevic, incluso, en el pecho, un vacío, que late como un reloj, como un corazón.

La reputación de Mimí Akcentijevic

El doctor Kostic hablaba en sueños y, consciente de ello, a todas las amantes les daba nombres tipo: Hermana, Bebé, Pequeña, Querida, Guapa, de manera que su mujer nunca podía saber a qué persona mencionaba en los parloteos nocturnos. Puesto que ya había agotado muchos seudónimos, y no quería repetirse, a Mimí Akcentijevic le correspondía llamarse Pequeña Fulana...