Lo inefable - Delmira Agustini
El tiempo como ilusión: una introducción al Universo Bloque
¿Y si el ayer no ha desaparecido y el mañana ya existe en alguna parte? Frente a nuestra percepción intuitiva de que el tiempo es un río que fluye constantemente desde el pasado hacia el futuro, la física moderna dibuja un panorama radicalmente distinto. A raíz de las ecuaciones de la Relatividad Especial de Albert Einstein, surge la fascinante teoría del Universo Bloque (o eternalismo): una estructura tetradimensional donde el pasado, el presente y el futuro coexisten de manera estática e inalterable. Esta guía sirve como mapa de navegación conceptual para adentrarse en las explicaciones visuales de los vídeos divulgativos recomendados.
Lo fugaz - Ricardo Jaimes Freyre
Ricardo Jaimes Freyre (Tacna, 1868 - Buenos Aires, 1933), impulsor junto a Rubén Darío del modernismo hispanoamericano desde la revista «América», dejó en «Los sueños son vida» (1917) una de las piezas más depuradas del simbolismo en castellano. En apenas dieciséis versos libres, «Lo fugaz» sigue a una rosa desprendida de su tallo hasta que la corriente la deshace en el fango, y sin embargo, en las noches serenas, algo de su perfume sigue flotando en el aire. Una miniatura menos trillada que otros clásicos modernistas, perfecta para descubrir a un autor de sobra reconocido pero poco leído hoy.
El servicio se activa en estos días en 15 centros, aunque Cultura espera extenderlo a todos los 54 antes de diciembre.- El catálogo incluye casi solo clásicos
Tres personajes se ponen en marcha un desapacible día de invierno: un mercader, su criado y un caballo. Al mercader le guía el deseo de acumular fortuna, es decir (en el ideario tolstoiano), la codicia, el engaño, la explotación. Hay un bosquecillo en venta y no quiere que nadie se le adelante. El criado y el caballo viajan simplemente a donde les lleva su destino. Pero el camino está cubierto de nieve, se pierden, el frío y la oscuridad se ciernen sobre ellos...
El gran periodista soviético Ilia Ehrenburg llegó a Moscú desde la Guerra Civil española donde estaba como corresponsal, y se asombró al encontrar en el ascensor de su casa un cartel que decía: "Prohibido echar libros al retrete. Los infractores serán descubiertos y castigados". Como aquellos forasteros que tanto irritaban a Pasternak, y años después a Joseph Brodski, aquellos forasteros que llegaban a la Rusia soviética y lo contemplaban todo con ojos maravillados y sin entender lo que estaba pasando, y a menudo sin quererlo entender, a Ehrenburg el cartel le chocó como una extravagancia y le costó comprender lo que significaba: que la posesión de ciertos libros era peligrosísima y había que desembarazarse de ellos por cualquier procedimiento, aunque fuera a costa de atascar las cañerías. Lo cuenta en sus memorias Gentes, años, vida (Planeta).


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor