Lo de los peces fue después de lo del rugby. Sí. Primero me echaron y después lo del rugby. Y en lo del rugby conocí a Susi. Porque era difícil ser un tío en lo del rugby y no conocer a Susi, ya sabéis.
A mi no me echaron por mangante. Digan lo que digan. Yo tengo buena mano con los masajes y eso hacía en el gimnasio. Pero soy un negado para vaciar bolsas y carteras en los vestuarios. Pero sucede que en el gimnasio mandaba el Curilla. Que yo soy un chulo y un borrico y no me rajo. Y al Curilla me lo tropecé afanando . Me pasé de listo por no denunciarlo. Me la jugó. Yo era el nuevo y me cargó el mochuelo, me comí el marrón entero, me echaron. Allí quedó el Curilla, otra vez el amo.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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Peces
POEMA DEL AMOR LENTO
Amor crepuscular,
llegas por el camino lento
y traes en tus manos aquel acuerdo tácito
de nuestra inexperiencia.
llegas por el camino lento
y traes en tus manos aquel acuerdo tácito
de nuestra inexperiencia.
SIEMPRE SUCIA
Siempre sucia. La cocina estaba siempre sucia. Por mucho que frotase la grasa se pegaba a las paredes alicatadas, a los fuegos de la cocina, a la mesa de formica. Pasó el paño por ella con rabia. La mesa se tambaleó ruidosamente y Pepiño se volvió a mirarla desde su lugar detrás de la barra. La mirada que ella le devolvió le hizo encogerse de hombros con resignación. ¿Para qué discutir?, parecía decir su mirada, ya sé te pasará. Sí, se le pasaría, claro que se le pasaría. Siempre se le pasaba. No era un drama, no, el limpiar una y otra vez la misma mesa, la misma cocina, los mismos baños, qué puerca puede ser la gente, dios mío, en casa ajena, no es un drama barrer el mismo suelo, una y otra vez, pensó ella, mientras volvía a pasar el paño húmedo por esa mesa que, hiciese lo que hiciese, nunca quedaría lo suficientemente limpia.
Noticias

EL CASO QUE CONMOCIONÓ LA BARCELONA DE 1912. Enriqueta Martí, llamada por la maledicencia popular "la vampira del Raval" y "la mala mujer", fue asediada por todo tipo de rumores desde el mismo momento en que la policía la detuvo, acusada de hacer desaparecer niños con los más aberrantes propósitos, desde convertirlos en objetos de placer de las clases más pudientes, hasta hacer ungüentos destinados a proporcionar la inmortalidad. Sin embargo, cuando una joven e indómita periodista pone todo su empeño en discernir qué se oculta tras estos aparatosos casos de desapariciones infantiles y explotación infantil, no tarda en surgir antes sus ojos toda una trama que se bifurca por los escenarios más inesperados: de los arrabales parisinos a los lujosos pisos de la alta burguesía catalana, de los café concierto y los prostíbulos de los barrios más turbios a los casinos y salas de fiesta de postín.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor