Lo de los peces fue después de lo del rugby. Sí. Primero me echaron y después lo del rugby. Y en lo del rugby conocí a Susi. Porque era difícil ser un tío en lo del rugby y no conocer a Susi, ya sabéis.
A mi no me echaron por mangante. Digan lo que digan. Yo tengo buena mano con los masajes y eso hacía en el gimnasio. Pero soy un negado para vaciar bolsas y carteras en los vestuarios. Pero sucede que en el gimnasio mandaba el Curilla. Que yo soy un chulo y un borrico y no me rajo. Y al Curilla me lo tropecé afanando . Me pasé de listo por no denunciarlo. Me la jugó. Yo era el nuevo y me cargó el mochuelo, me comí el marrón entero, me echaron. Allí quedó el Curilla, otra vez el amo.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Peces
POEMA DEL AMOR LENTO
Amor crepuscular,
llegas por el camino lento
y traes en tus manos aquel acuerdo tácito
de nuestra inexperiencia.
llegas por el camino lento
y traes en tus manos aquel acuerdo tácito
de nuestra inexperiencia.
SIEMPRE SUCIA
Siempre sucia. La cocina estaba siempre sucia. Por mucho que frotase la grasa se pegaba a las paredes alicatadas, a los fuegos de la cocina, a la mesa de formica. Pasó el paño por ella con rabia. La mesa se tambaleó ruidosamente y Pepiño se volvió a mirarla desde su lugar detrás de la barra. La mirada que ella le devolvió le hizo encogerse de hombros con resignación. ¿Para qué discutir?, parecía decir su mirada, ya sé te pasará. Sí, se le pasaría, claro que se le pasaría. Siempre se le pasaba. No era un drama, no, el limpiar una y otra vez la misma mesa, la misma cocina, los mismos baños, qué puerca puede ser la gente, dios mío, en casa ajena, no es un drama barrer el mismo suelo, una y otra vez, pensó ella, mientras volvía a pasar el paño húmedo por esa mesa que, hiciese lo que hiciese, nunca quedaría lo suficientemente limpia.
Noticias
El gran periodista soviético Ilia Ehrenburg llegó a Moscú desde la Guerra Civil española donde estaba como corresponsal, y se asombró al encontrar en el ascensor de su casa un cartel que decía: "Prohibido echar libros al retrete. Los infractores serán descubiertos y castigados". Como aquellos forasteros que tanto irritaban a Pasternak, y años después a Joseph Brodski, aquellos forasteros que llegaban a la Rusia soviética y lo contemplaban todo con ojos maravillados y sin entender lo que estaba pasando, y a menudo sin quererlo entender, a Ehrenburg el cartel le chocó como una extravagancia y le costó comprender lo que significaba: que la posesión de ciertos libros era peligrosísima y había que desembarazarse de ellos por cualquier procedimiento, aunque fuera a costa de atascar las cañerías. Lo cuenta en sus memorias Gentes, años, vida (Planeta).
El 57% de la población de España mayor de 14 años lee en su tiempo libre.- El 5,3% lee libros en soportes distintos al papel
Ediciones B presenta una sensacional innovación en el mundo del libro, Librinos, el libro de bolsillo de última generación, novedoso en su concepto, formato y materiales. Fácil de leer en todas partes: en la playa, en la cama, en un medio de transporte.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor