Lo de los peces fue después de lo del rugby. Sí. Primero me echaron y después lo del rugby. Y en lo del rugby conocí a Susi. Porque era difícil ser un tío en lo del rugby y no conocer a Susi, ya sabéis.
A mi no me echaron por mangante. Digan lo que digan. Yo tengo buena mano con los masajes y eso hacía en el gimnasio. Pero soy un negado para vaciar bolsas y carteras en los vestuarios. Pero sucede que en el gimnasio mandaba el Curilla. Que yo soy un chulo y un borrico y no me rajo. Y al Curilla me lo tropecé afanando . Me pasé de listo por no denunciarlo. Me la jugó. Yo era el nuevo y me cargó el mochuelo, me comí el marrón entero, me echaron. Allí quedó el Curilla, otra vez el amo.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Peces
POEMA DEL AMOR LENTO
Amor crepuscular,
llegas por el camino lento
y traes en tus manos aquel acuerdo tácito
de nuestra inexperiencia.
llegas por el camino lento
y traes en tus manos aquel acuerdo tácito
de nuestra inexperiencia.
SIEMPRE SUCIA
Siempre sucia. La cocina estaba siempre sucia. Por mucho que frotase la grasa se pegaba a las paredes alicatadas, a los fuegos de la cocina, a la mesa de formica. Pasó el paño por ella con rabia. La mesa se tambaleó ruidosamente y Pepiño se volvió a mirarla desde su lugar detrás de la barra. La mirada que ella le devolvió le hizo encogerse de hombros con resignación. ¿Para qué discutir?, parecía decir su mirada, ya sé te pasará. Sí, se le pasaría, claro que se le pasaría. Siempre se le pasaba. No era un drama, no, el limpiar una y otra vez la misma mesa, la misma cocina, los mismos baños, qué puerca puede ser la gente, dios mío, en casa ajena, no es un drama barrer el mismo suelo, una y otra vez, pensó ella, mientras volvía a pasar el paño húmedo por esa mesa que, hiciese lo que hiciese, nunca quedaría lo suficientemente limpia.
Noticias
Siempre que le preguntan, Quim Monzó explica que Mil cretinos es su libro más alegre, pero no es verdad. Hay humor: un humor negro que tiñe los diecinueve relatos de este libro, pero ¿alegría? Quizá confort, porque resulta alegremente reconfortante pasar cuentas con el dolor, con la vejez, con la muerte, con el amor y con el desamor, con las rencillas cotidianas, con el vacío del paisaje. En Mil cretinos Monzó observa, divirtiéndose, el equilibrio entre la dicha y la desdicha: el hervor de la tristeza bajo un cielo tan azul que resplandece de felicidad. «Monzó sabe hacer que el lector sonría a pesar de ir hundiéndose paulatinamente en un cúmulo sensacional de miserias cotidianas. Son unos cuentos tan tristes y terribles como los que escribía Virgilio Piñeira» (Ponç Puigdevall, El País); «La mayor de las ternuras disimulada tras una inmisericorde crueldad. Qué grande es Quim Monzó» (Julià Guillamon, La Vanguardia).
Fahrenheit 451
"De alguna forma, en Estados Unidos todo tiene que producir dinero y todo ha de ser una competición", declaró el escritor estadounidense Chuck Palahniuk. El autor de 'El club de la lucha' presenta estos días en Madrid su última novela 'Snuff' (Mondadoori), en la que narra el reto al que se enfrenta una actriz porno, Cassey Wright, que quiere batir un record mundial de "polvos" consecutivos con hombres distintos en la última película que realiza.

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor