Re: Mensajes
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Volvió a ojearles por encima de su mostrador. menuda pandilla de inveciles, ninguno de ellos tenía ni puta idea de nada pero ahí estaban inmersos en tareas contaminadas por la desidia y el aburrimiento... miró el reloj y calculó el tiempo en que Fdez volvería a sacar a colación lo que le haría él al mariconazo que arbitró el partido de anoche; valiente cobarde, si con solo mentarle se le llenaba la frente de gotitas de sudor: justo, oye, siete minutos exactos y total para que nadie le haga ni caso, conversación abortada tras conversación abortada, dentro de un momento empezará la Pili con lo de la telenovela. Miró otra vez a la nueva. Qué pinta de putita más buena tiene. Sonrió y sacó su móvil del bolsillo de la camisa. Verónica. Mensaje:

"Te pienso. Te deseo. Te imagino buscándome como una perra en celo y me pongo burro, muy burro. Que ganas que te tengo. Besos y achuchones". "Enviar".

Miralá, la muy zorra hace como que se sobresalta, si está encantada haciendoles creer que tiene un novio que la adora, que no puede vivir sin ella, que está empalmado las veinticuatro horas del día... hale, se pone de pié y se pira al servicio... se va a destrozar el chichi con tantas pajas a deshora... no te jode, pero mira que es guarra la tía

- Gomez, venga a mi oficina

- Voy, jefe

Cuando salga de aquí le mando otro... carnaza, es lo que les va a estas putitas de hoy.

La mañana transcurrió inmersa en la rutina, media hora antes de salir, Gómez, volvió a mandarle un mensaje:

"Anoche me supo a poco. Hoy quiero velas, vino blanco, salmón y ver esa cara de gatita que se relame que tanto me gusta. Un beso caliente y húmedo."

Y disfrutó viendo el ceño de su compañera. Está tramando algo, la muy jodida, no puede volverse al servicio, si lo hace otra vez es que es multiorgasmica, menudo chollo, anda, está cogiendo las cosas ¡se va! Hostia

- Vamos, Gomez que ya es la hora

Ufff, como se me ha pasado la mañana y todavía tengo que dejar estos informes en el despacho del jefe.

Cuando salía del despacho sonó su móvil: " Verónica" ponía en la pantalla. No le cabía la sonrisa de satisfacción en la cara, apretó el telefonillo verde y aclarándose la voz, contestó:

- ¿Sí? ¿dígame?
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