Confesionales
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No hay manera de escaparse del tiempo,
ni de librarlo de su eterna sordera.

El por qué de las cosas

La libertad y yo hablamos lenguas diferentes.
O, mejor dicho, yo hablo
y ella se hace la desentendida.
La libertad,
astuta como siempre,
escoge no entender por qué encierro los besos bajo llave
por qué encierro todas las bocas
por qué oculto la llave de la inmortalidad debajo de mi falda
por qué prefiero amar hasta el fin de la noche
dejarme morir varias veces por día
resucitar la última canción de la nostalgia

o estar incontestablemente triste.
Y dejar descansar en paz a todas las metáforas.

Fraternidad

Habiéndome hermanado con el insomnio tantas veces
con los ojos abiertos
con la vigilia eterna
concluyo
despierta como soles
mi parentesco con la noche.

Topus Uranos

Entonces el hombre,
conocedor de sombras,
alza la cobardía de su mano en el viento
y siente,
finalmente,
que es más amigo del vuelo que del pájaro.

El suicidio de dios

El suicidio de dios como descanso.
El suicidio del verso como antesala de la nada.
El descanso del verso como suicidio de la noche.
El verso como dios.
El descanso como antesala del poema.
El poema,
como la noche,
descansa sobre el verso que ha escrito dios para la nada.

Paradójicamente


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