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Fidel, cuando alcanzó la esquina de la sombrerería, tenía ya en los tobillos
el bocata de calamares y la caña que había tomado al mediodía. Se paró en
todos los escaparates y anduvo a sus anchas sobre los adoquines desgastados.
Dejó volar libre el tiempo sobre aquella plaza que, en cuanto las tardes
languidecían, se llenaba de gente que deambulaba bajo la luz amarillenta de
las farolas.
Allí, en un bar, fumó un cigarrillo y bebió a sorbos un café con leche con
la mirada pérdida en la estatua que, en silencio, redoblada para las
bicicletas y los transeúntes su tambor tallado en piedra.
Al salir del barrio viejo le llamó la atención una pareja. Él llevaba coleta
y ella chupa y al verlos caminar, despreocupados y abrazados, en medio de la
gente, vino a su memoria la imagen de Asier .Le envolvió la tristeza.
"Cuánto me gustaría poder besarte" pensó y su sexo, preso, dentro del
pantalón, se apretó contra la cremallera de los vaqueros imaginando el
placer de aquel sabor en su lengua.
"Espérame a las cinco menos cuarto, donde el otro día " le había dicho entre
susurros colgando rápido para que no le oyeran en casa. Fidel, antes de la
hora ya estaba allí, apoyado sobre la barandilla del pequeño puente de
madera, contemplando en el estanque el reflejo naranja de los peces. Una
mujer con un pañuelo en la cabeza y la cara surcada como la tierra arrojaba
con sus manos huesudas migas de pan a las palomas.
Cuando se dio la vuelta le vio cruzar la calle. Salía con su anorak azul de
entre los arcos de la Diputación, como un aparecido que acude puntual a su
cita, con aquellos dos puntitos negros y vivos incrustados en su rostro
blanco, un bloc de espiral y los libros del Instituto bajo del brazo.
-¿Llevas mucho?
-Un poco ....
- ¡Joder!...es que el cabrón de "mates" se enrolló y perdí el bus ... creí
que no llegaba, tío...
- ¿Quieres tomar algo primero o vamos ya para allí?
-¿Oye, está muy lejos?
-No , bueno... no mucho , se puede ir a pata o en bus.
Se dirigieron a la parada que se hallaba en la esquina de la camisería
frente a la iglesia de los jesuitas.
"Se acaba de marchar hace poco" les dijo un señor, con aspecto de
funcionario y la cara amarilla como la nicotina que esperaba allí leyendo el
periódico de la tarde.
Decidieron que no merecía la pena esperar y se alejaron llenos de fuego.
Poco después, desde la Avenida de la Libertad, se veía a lo lejos dos
siluetas, una alta con el pelo largo y rizado y otra pequeña con el pelo
corto que cruzaban el puente.
Dejaron atrás el campo de fútbol, el olor a podrido del mercado de frutas y
los montones de picadura de la Tabacalera, que evocaban siempre en Fidel
recuerdos de cigarrillos clandestinos a la salida del colegio.
Junto al cementerio, al final de una calle que acababa en cuesta, entraron
en un portal idéntico a otros muchos y subieron en el ascensor. Al llegar
arriba, Fidel introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta.
-¿Seguro que estaremos solos? –preguntó Asier vacilante.
-Tranquilo, mis padres están trabajando y tardarán en venir – le dijo
pasándole la mano por su rostro delgado salpicado de algún que otro grano de
acné.
Recorrieron a tientas un raquítico pasillo con olor a aceite de girasol
frito y entraron en la habitación de Fidel que encendió la luz y echó el
pestillo. A continuación se sentó sobre la colcha a cuadros. Asier lo imitó
y con sus ojitos pequeños y negros, miraba todo con curiosidad.
- ¿A que no estaba tan lejos?
-No, pero yo tengo que estar en casa para las ocho, si no se van a mosquear
mogollón...-dijo Asier mirando su reloj de pulsera de cuero con aspecto de
encontrarse incomodo.
-Es una putada que tengas que coger el bus ... pero no te preocupes, luego
te acompaño hasta la parada.
AULLIDO
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Comentarios
Fw, fantástico. Un final un poc triste, pero con gusto.
Gracias, MJ. Este cuento formó parte de un concurso de relatos y poemas llevado a cabo hace años por los miembros del grupo de Usenet es.humanidades.literatura. No recuerdo si este cuento, en concreto, recibió algún galardón (tampoco creo que importe). Apenas he participado en alguna edición del Amadís de Gaula (el certamen que te comento), pero en ésta, precisamente, pues si lo hice bajo el seudónimo de A.F.
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