UN CUENTO DE NAVIDAD
Textos ·
Eventos ·
0.0
Al reconocerme, Esteban sonrió; -No espero a ninguna damisela sino algún signo que fortalezca mi fe- respondió.
-Por parecidas razones estoy yo aquí; tú esperas algo que refuerce la fé, yo algo que confirme mi descreimiento.
En ese momento Esteban, o el padre Esteban, si lo prefieren, se levantó me sonrió y encaminó sus pasos hacia la Catedral.
Pasaron semanas hasta que ayer una amiga, a la que encuentro todos los años en la provincia de Córdoba, donde suelo pasar los veranos, me contó que habiendo venido a Buenos Aires para el bautismo de un nieto, conoció a un joven sacerdote quien, algo inopinadamente le narró que dudando de su fe reclamó algún signo que fortaleciera sus convicciones. Concretamente, que en esa Nochebuena alguna persona le dijera estar esperando convalidar su descreimiento. Su pedido había sido satisfecho, concluyó el sacerdote.
Mi amiga no recordaba el nombre del sacerdote, ni la sede de su Iglesia. Meditando sobre el caso y dando por cierto que se trataba de mi amigo, el padre Esteban, advertí lo insólito que resulta que mi descreída presencia sirviera para fortalecer su fe.
Lo que demostraría, o la conveniencia de la ausencia de fé para la existencia del Cristianismo, o los abstrusos medios de que se vale el Señor para encarrilar su majada.
por Pacoz.
NavyTales, v.2006
Comentarios
No se han Publicado Comentarios.
Publicar Comentario
Inicia Sesión para Publicar un Comentario.

