El Milagro de la Rosa Amarilla
Textos ·
Eventos ·
0.0
Por supuesto que discretamente, como corresponde a una dama, acomodé mis raíces en su dirección, sabiendo que en poco tiempo podría encontrarme con las suyas, para entrelazarlas como los humanos estrechan sus manos cuando están enamorados.
Porque yo soy una rosa amarilla que hasta hace muy pocos días llevaba una vida aburrida y rutinaria en un vivero atiborrado de las especies vegetales mas variadas.
Nací hace un año de la unión por injerto de un brote seleccionado de un hermoso rosal amarillo con un pie de membrillo. Una junta que me hace fuerte y resistente a las pestes y a los cambios agresivos del clima.
No comprendía la forma retorcida de mi tronco, que me chocaba desagradable, hasta que mi nuevo dueño, me tomó desde allí mientras le decía a su mujer:- "Ves? es un rosal con manija. . . lo puedo llevar a pasear todas las tardes para que se distraiga" - y se rieron con mucha alegría mientras caminaban en dirección a mi nueva casa, justo enfrente del prado del viejo olivo.
Sin embargo para esas dos personas la mañana no parecía haber comenzado muy bien.
Desde muy temprano el dueño del vivero me había acomodado en un lugar preferencial del puesto de flores del mercado porque yo era el mejor ejemplar que tenían para ofrecer.
Desde allí los vi pasar dos veces antes de que repararan en mi, estaban distantes y parecían disgustados entre si. Se hablaban poco y lo hacían con frases breves y tajantes, las caras grises, los ceños fruncidos.
Eso fue así hasta que él reparó en mí: los ojos se le iluminaron y de la cara le broto una sonrisa contagiosa y la buscó a ella con la mirada, para llamarla con premura con los gestos ampulosos de sus manos.
Comentarios
No se han Publicado Comentarios.
Publicar Comentario
Inicia Sesión para Publicar un Comentario.

