Navidades blancas: Adolf versus Oscar
Textos · Eventos · 0.0

—««El cristianismo es un invento de mentes enfermas. La actual Iglesia no es más que una sociedad anónima hereditaria para la explotación de la necedad humana.»» —Respondió Hitler. —««No cabe imaginar algo más carente de sentido ni un modo más indecente de convertir la noción de divinidad en una burla. Empecé a perder cualquier respeto a la humanidad cuando me percaté de que había personas de nuestro bando, ministros o generales, dispuestas a creer que sin las bendiciones de la Iglesia no podíamos triunfar. Semejante idea sólo es excusable en niños pequeños a los que no se ha enseñado otra cosa.»»

—¡Niño! ¡No queda más remedio que ser niño, Herr Adolf. Durante mi encarcelamiento ««había perdido mi nombre, mi posición, mi felicidad, mi libertad, mi fortuna. Era un recluso, y era un pobre, pero me quedaba mi bien más preciado: mis hijos. Y de pronto la ley me los arrebata.»» —Wilde calló unos segundos y se encogió, como si el dolor lo atravesase de nuevo. —««El golpe fue tan terrible, que me quedé como aturdido. Me puse de rodillas, incliné la cabeza, lloré y dije: "El cuerpo de un niño es como el cuerpo del Señor; ya no soy digno de ninguno de ellos". Y ese momento fue sin duda el que me salvó. En ese momento comprendí que sólo me restaba aceptarlo todo. Y desde entonces, por extraño que esto parezca, fui feliz, pues había llegado hasta lo más hondo de mi alma. Había mostrado ser su enemigo en muchos respectos, y la encontré esperándome como un amigo. Al entrar en contacto con el alma, uno se vuelve otra vez niño, y esto es lo que uno ha de ser, según las palabras de Cristo. Él vio en los niños el modelo que debemos intentar copiar. Él los dio como ejemplo a los hombres.»»

—Mr. Oscar, usted se humilló en la cárcel y yo, en parecidas circunstancias, en Landsberg, fortalecí mi voluntad y mi orgullo. ««Nunca llegué a estar en tratos personalmente con la mentira cristiana. Para mí fue una gran satisfacción sentirme completamente ajeno a ese mundo.»» —Respondió Hitler. —««Creo que la naturaleza otorga la victoria al que sabe servirse del cerebro que le dio la naturaleza. Es posible que usted encuentre horrible esa ley natural que exige que todos los seres vivientes se devoren entre sí. La mosca es engullida por una libélula, a ella misma se la traga un pájaro, que a su vez es víctima de uno más grande. Y éste, envejeciendo, se convierte en presa de microbios que acaban con él. Los microbios encuentran también el fin que para ellos está previsto. La vida individual no debe ser estimada a un precio demasiado elevado. Si el individuo tuviera importancia a ojos de la naturaleza, ella se encargaría de preservarlo. Del mismo modo que el cuerpo vuelve a ella, el alma y la mente migran. Entre los millones de huevos que pone una mosca, pocos llegan a buen término, y sin embargo la raza de las moscas está floreciente.»» ¡Es la supervivencia de la raza lo que importa!


Comentarios
No se han Publicado Comentarios.
Publicar Comentario
Inicia Sesión para Publicar un Comentario.