NUEVO DESPERTAR
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Todas empezamos a cambiarnos y de repente las risas para mi se transformaron en lágrimas, me di cuenta de que estaba gorda, así como lo digo, breve y claro; fue algo contundente, que no me dejó respirar, ni soñar, ni reír nunca más.
-¿Qué ocurre Mady? No entiendo porque estás tan pensativa. (Me preguntaban insistentemente).
-Nada, sólo pienso en lo feliz que se pondrá Becca porque su fiesta será inolvidable.
Y lo fue, desde ese momento empecé a adelgazar o mejor dicho a quitar toda la comida del frente de mi vista, no ponía reparo en eliminar lo que fuera, no me importaba si era nutritivo o no, lo único era verme frente al espejo y tener menos kilos que adelgazar.
-Mady, ¿Quieres comer hamburguesas? Me preguntaba mi hermano.
-No, prefiero galletas de afrecho a esa basura que se van a comer.
-Guácala, suena horrible pero allá tú, mejor así, mis amigos y yo podremos comer más.
La verdad es que me importaba un rábano si tenia nutrientes o no lo que comía, lo único que me importaba era sentir la sensación de vaciedad cuando no comes casi nada.
Mi madre me veía y decía que parecía un fantasma de lo pálida que estaba:
-Mady, ¿Qué te pasa? ¿Porque estás tan pálida?, no pareces tu porque antes eras tan rozagante y estabas en tan buena forma que ahora parece que estuviera frente a mi una completa extraña.
-Mamá, que tonterías dices, estoy igual sólo que ahora me siento mejor porque llevo una dieta balanceada.
-Pues tu puedes decirme lo que quieras, yo te veo muy desmejorada ya ni siquiera estás en el equipo de fut.
-Ay mamá, bueno es que eso ya no es para mi, decidí cambiarlas por clases de violín.
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