Desde muy pequeño había sentido predilección por la falda escocesa y por las muñecas. No podía decirse que fuera afeminado, sin embargo. Ni por un asomo. Le gustaban las mujeres como al que más. Sobre todo si llevaban falda escocesa y parecían muñecas.
El whisky también le gustaba y tenía un disco de Tin Lizzy del que escuchaba continuamente”Whiskey in the jar”. Le gustaban las faldas escocesas, las muñecas y el whisky
Y coser y borar. Y tricotar. Le dabas unas agujas y te podías despedir de él, que te lo agradecería: Salía a la terraza ,mínima e impracticable , de su minúsculo apartamente y se ponía a confeccionar un sueter, con innnata habilidad. Invertía horas en ello, olvidándose , a veces, hasta de las comidas. Días había que se los pasaba en ello, de sol a sol , y era una rutina más ,en medio o al lado de las cotidianas rutinas, el tráfico, los pájaros, la gente…
La gente sabía poco de él.Apenas que a la edad de 30 años agarró un premio fuerte de la lotería, tras lo cual abandonó toda actrividad laboral, repartiendo su tiempo entre un club deportivo a donde acudía para conservar la forma física y las agujas de tricotar, que empleaba para mantener la psíquica. Al club podía faltar algún dia. A las agujas nunca
Su traje de ponerse a tricotar , su uniforme(porque estaba convencido de que cada ocasión reuiere una vestimente adecuada), era falda escocesa, camiseta del Bayern de Munich, sandalias de playa y gorra de jockey. Ya fuera invierno o o verano, cayendo chuzos de punta o plomo derretido, unas veces más horas y otras menos, pero siempre dos como mínimo. allí estaba, en la terraza con plantas de su mínimo apartamento en el edificio Arco iris. Tricotando.
¿Relaciones?No se le conocían muchas relaciones al escocés tejedor. Este era el mote que le habían puesto los desocupados observadores. Un amigo de vez en cuando. Incidentalmente, se sospechaba que previo pago, una señorita...Pero básicamente el escocés tejedor era un tipo solitario; no taciturno, pero sí solitario. Salía muy poco y las veces que lo hacía eran para acodarse en la barra del EffenBar, un local de mala vida, dos manzanas mas allá de la calle Fifty. Tal vez quien mejor le conociera fuera Steady, quien siempre nos decía cuando le habábamos de él.
-Excelente tipo si no fuera porque es es un esquizofrénico paranoico agresivo cabrón.
Con las buenas referencias de Steady el escocés tejedor se había labrado un prestigio en el barrio bien capaz de conseguir que el timbrte de su puerta no sonara ni por error, y que el último saludo recibido ya fuera para McFile un recuerdo infantil.
Sin embargo, aquel día el timbre de su puerta sonó. Fue a abrir y alguien dijo
-Hola
Era una pelirroja de ojos claros, no muy alta, con medias verdes y aspecto de andar de vuelta de todo.
-¿Eres Ambulance?
-Sí-dijo ella.
-Pues vaya un nombre
-El mejor para atender según que tipo de urgencias..Ya sabrás, guapo que son veinte mil y las copas las pones tú. En euros no te sé decir
-Adelante, tú no te preocupes por eso.
La llegada había sorprendido a McFile tricotando un sueter blanco y negro y Ambulance le encontró vestido con lo que hemos llamado su uniforme de trabajo.
-¿Tú de que vas, macho?
-Es mi ropa de estar por casa.
-Anda que si....¿Me darás un trago?
-Te daré hasta un bocado-dijo él
-Con eso cuento
-Pues no cuentes tanto, que era por hacer la gracia. Siéntate, que te serviré algo. ¿Qué quieres tomar?
El Escocés Tejedor
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