El Escocés Tejedor
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-Encima me mandaron a la ingeniosa. Tu tranquila, ten paciencia. Prueba con este.
Le ofreció un sueter verde. Y tras el verde vino el fucsia, tras este el violeeta, luego el marrón. Los resultados fueron similarmente patéticos.
-Mira, McFile. estoy por irme. Otra tarde quedamos y agotamos la bolsa.
-Tenemos toda la tarde, cariño
-¡Cariño! ¡Hay que ver lo que une esto de los empujones baldíos!
McFile la miraba con su mirada famosamente enloquecida y tierna. Y con un sueter turquesa extendido ante ella como un capote.
Ambualnce entró al trapo. Se lo puso y dijo
-¡Venga, majo!
Y vaya si fue majo. Las potencias del deseo resurgieron en McFile como desde las profundidades de la tierra y del volcán de su entrepierna surgió jurásica fuerza. Ambulance vióse transportada a paraísos desconocidos de placer, sufriendo dos o tres violentos extasís en los que, haciendo honor a su nombre, no pudo por menos que ulular.
Cuando volvió al mundo real, Ambulance, que no por joven, dejaba de tener una dilatada experiencia sexual convino para si misma que en su (puta) vida se lo había pasado mejor con un hombre. Y ese hombres estaba allí mismo, faldita escocesa, Camiseta del Bayern, gorrita de jockey y sin nada debajo de l skirt.
O con mucho.
Le ofrecía un vaso
-¿Otro gin –fizz?
-Sí, cariño
-Vaya. ¿Cariño? Esto de los empujones exitosos hay que ver lo que auna.
Rieron ambos a una.
-Toma. Tu dinero.
-Llámame cuando quieras,dijo ella cogiéndo los billetes. Y se iba a quitar el sueter, cuando dijo él
-No. Puedes quedártelo. Ya te dije que el problema era dar con el adecuado.
.....
Actualamente Ambulance está intentando dejar el oficio más antiguo del mundo. Encontró trabajo de dependienta en una tienda de objetos de arte, y ha hallado en alguno de sus clientes el mejor objeto artístico conocido, que es el amor. Dos o tres relaciones esporádicas en las que tiene comprobado que el acto nunca es del todo satisfactorio si no se a acuerda de llevar puesto el sueter que le regaló Mc.File. A veces, cuando ve en la calle o en su misma tienda a mujeres con sueters de hechuras parecidas les sonríe con maligna complicidad
En cuanto a McFile, es ese señor que ahí véis, en la cola del hipermercado, apoyando en su carrito, esperando el turno en caja. Ese que hay detrás de la morena de ojos azules. ¿Qué qué hace con las manos? ¿Por qué las mueve en el aire y luego las mantiene quietas a ciertas distancias, como tomando nortas? No sé a ustedes, pero a mí me parece como si estuviera tomando las medidas para un sueter..
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