NaVyTaLeK
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La nieve cubre el prado y el jardín en esta mañana de navidad. Ya son las diez y Jesús se ha levantado un poco antes de lo habitual. Ha mirado por la ventana de su alcoba y ha sonreído a la nieve y al sol del invierno como sólo él sabe hacerlo. Luego ha ido a la cocina. Descalzo, para sentir el frío y despejarse. Allí ha pedido un café y se ha sentado junto al hogar, frente al fuego, mirando danzar las llamas.

- ¿Se ha levantado Padre? - pregunta.
- No ha dormido esta noche. Creo que está muy enojado.
- Siempre está enojado - sonríe Jesús.

La mujer no sonríe el viejo chiste malo y privado. Está junto al fregadero, lavando unos platos. Tiene las manos grandes y fuertes y la frente ajada de las mujeres madres.

- Feliz cumpleaños - dice, y apila la vajilla en el escurridor.
- Siempre es feliz mi cumpleaños - dice Jesús.

La mujer deja los platos y arrima una silla a la de su hijo.

- Come algo, estás muy delgado. ¿Quieres unas magdalenas?
- No. Ya tengo una. Y mamá... yo SIEMPRE he estado delgado.
- Cálzate y vístete o cogerás frío. Y lávate los pies antes. A tu padre no le gusta que vayas descalzo por ahí, siempre con los pies sucios.
- A mi padre no le gusta nada.

Jesús sorbe el café y María se sienta al fín junto a él en esta mañana de diciembre. Ha sacado una labor de una cesta y cose aplicada en la tela. Un roto de un delantal.

- Creo que no existimos - dice Jesús.
- No digas tonterías. Tu estás aquí, yo estoy aquí y tu padre está en el desván, vigilando el campo.
- Como siempre, ¿No es cierto?
- Sí, como siempre por la mañana.

Jesús deja la taza en el suelo y acerca sus manos al fuego. Muy cerca. Luego acerca sus pies desnudos. No siente el calor.

- Cuando me desperté, tuve esa sensación- dice.
- ¿Cual?
- Que no existimos. Que tal vez sólo seamos pinturas en un cuadro, estatuas en un museo, dibujos de un niño en una hoja de papel, figurillas de plástico en un bazar barato. La gente pasa y nos mira y cree y pide, pero sólo somos otro producto del miedo. Un producto necesario.

María guarda el delantal y se levanta.

- Este producto del miedo tiene que dar de comer a las gallinas y recoger los huevos para el desayuno de tu padre. Ahí te quedas. Y feliz navidad.

- El desayuno de los campeones - dice Jesús.
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"Dedicado a Kurt Vonnegut"

por Albaroth.
NavyTales, v.2006




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