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No lo sabía entonces pero al final, ahora que ya hay final y mi padre ha desaparecido, el único recuerdo bueno que guardo de mi padre aconteció durante las navidades previas a mi sexto cumpleaños. Tampoco lo sabía entonces pero ese suceso que ahora relataré estuvo siempre presente cuando pensaba en mi padre. Al comienzo como un suelo fijo y sólido desde donde, como todos los niños, levanté el ninot de el padre. Hasta el verano de los diez años. Y luego se quedó enterrado en la memoria, no muy profundamente, ya que accedía a él cuando trataba de entender el comportamiento de mi padre con ojos de niña grande, cuando me procuraba relatar a otros, a pocos, lo que era tener un padre alcohólico, un padre débil y un padre con cáncer incurable en su autoestima. Ni siquiera perdió fuerza como tal. Dejó un día de ser el contrapeso de su carácter y se quedó fosilizado como el único buen recuerdo. Sellado en una pelota de resina mate cada vez menos pegajosa, en medio de un millar de recuerdos amargos.

Desde niño he sido un lector asiduo de relatos de terror. Paradójico, porque no soporto las películas de horror. Pero cuando se refiere a literatura, tengo un gusto cultivado desde la infancia. Me deleito con las descripciones, con el suspenso creciente al voltear las páginas, con los monstruos que sólo habitan en la cabeza. Uno de mis autores preferidos es Howard Phillips Lovecraft, conocido mundialmente por Los mitos de Cthulhu. Con él aprendí sobre geometría no euclidiana, seres interdimensionales y otras pesadillas que acechan en la oscuridad. A propósito de estas fechas, les dejo con siete relatos magníficos (en orden inverso de preferencia) para que enriquezcan su biblioteca...
La novela negra está de moda y las mesas de novedades se hallan literalmente inundadas con historias de policías, detectives, asesinos y rubias peligrosas. Entre todos esos libros encontraremos volúmenes extraordinarios, otros buenos y algunos… no tan buenos. Por todo ello es necesario elegir. Y es importante elegir bien. Héctor Malverde, autor de esta Guía de la novela negra, se ofrece como «coyote» para acompañarte en este mundo sórdido e irresistible. Tan irresistible como el propio Malverde…

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor