"...Y Alice sonrió pensando que quizá aquélla sería la primera media verdad de los esposos, la primera de las pequeñas grietas que se crean entre dos personas por las que tarde o temprano la vida introduce su ganzúa y hace palanca."Queridos feligreses, tras este introito, debo explicar que llegué a esta novela por el expeditivo método que tanto facilita el lector electrónico, quiero decir, el piscinazo. Método que cuando depara sorpresas como ésta, a nada puede igualarse. Alguien -¿mi hermana, mi cuñado, mi amante bielorrusa la Gran Duquesa Svletana?- la había insertado en la tarjeta SD y su título, entre el marasmo de otras decenas, me llamó la atención: "La soledad de los números primos". Bello. Junto con el nombre del desconocido autor era cuanto sabía de la obra. Ha sido después cuando me he enterado que es un galardonado éxito editorial y que se vende como churros en los comercios del ramo... o sea, como la trilogía del sueco. ¡Ay!, nunca entenderé nada.
Supongo que habrá alguno más veterano que el que subscribe que podrá enviarte un resumen del origen -impregnado en brumas de bytes y votaciones genésicas- de este grupo y su posterior transformación en un foro donde, a veces, se discute de literatura. En este foro se ha utilizado comúnmente la expresión "patio" para denominar este foro y varios son los que han escrito varias semblanzas al respecto (siempre con la intención de lograr una pronta y fácil identificación más que un perfil preciso). Ofrezco mi visión.
Empecemos con unos adjetivos:
Watchmen es una obra mítica de los británicos Alan Moore, guionista, y Dave Gibbons, dibujante. Se editó, por primera vez, en formato comic-book, entre 1986 y 1987 se publicó en 12 entregas. La historia es una crítica a la sociedad occidental de su momento, mediados de los ochenta, y , por extensión, de la actualidad: sobre valoración del dinero, la lenta introducción de la tecnología en las facetas más pequeñas de la vida doméstica y cotidiana, los conflictos políticos entre las grandes potencias mundiales, etcétera. Es decir, un gran surtido de elementos que componen un acertado fresco de la sociedad de finales del siglo XX. 

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor