"...Y Alice sonrió pensando que quizá aquélla sería la primera media verdad de los esposos, la primera de las pequeñas grietas que se crean entre dos personas por las que tarde o temprano la vida introduce su ganzúa y hace palanca."Queridos feligreses, tras este introito, debo explicar que llegué a esta novela por el expeditivo método que tanto facilita el lector electrónico, quiero decir, el piscinazo. Método que cuando depara sorpresas como ésta, a nada puede igualarse. Alguien -¿mi hermana, mi cuñado, mi amante bielorrusa la Gran Duquesa Svletana?- la había insertado en la tarjeta SD y su título, entre el marasmo de otras decenas, me llamó la atención: "La soledad de los números primos". Bello. Junto con el nombre del desconocido autor era cuanto sabía de la obra. Ha sido después cuando me he enterado que es un galardonado éxito editorial y que se vende como churros en los comercios del ramo... o sea, como la trilogía del sueco. ¡Ay!, nunca entenderé nada.
Supongo que habrá alguno más veterano que el que subscribe que podrá enviarte un resumen del origen -impregnado en brumas de bytes y votaciones genésicas- de este grupo y su posterior transformación en un foro donde, a veces, se discute de literatura. En este foro se ha utilizado comúnmente la expresión "patio" para denominar este foro y varios son los que han escrito varias semblanzas al respecto (siempre con la intención de lograr una pronta y fácil identificación más que un perfil preciso). Ofrezco mi visión.
Empecemos con unos adjetivos:
¿Por qué las mujeres con clase tienen novios grunge? ¿Cómo crear un tiempo propio en la época del Tiempo™ tecnológicamente producido? Y sobre todo: ¿cómo ha llegado a un poblado melanesio ese hombre que grita: «¡Mí Homer Simpson! ¡Mí huir de televisión pública!»? La era de la implosión mediática demanda un nuevo modelo de ensayo que combine el fundamento de la investigación universitaria con el dinamismo de una revista de tendencias. Es así como Homo Sampler aborda un tema central: el tiempo en la sociedad de consumo. A lo largo de tres apasionados discursos creativos se exploran la huella de lo atávico en el pop, la importancia creciente del desecho en los paisajes eléctricos y las respuestas subjetivas a la «cronología objetiva» impuesta por el mercado. Tiempo regresivo, temporalidad en bucle y aceleración cronológica: el texto central de este tratado articula esos tres pasos por medio de un esquema minuciosamente estructurado: una verdadera «reconstrucción del día» en veinticuatro sustanciosas viñetas. Un libro que se lee como un ameno álbum razonado de la cultura contemporánea y que tiene el orden y el calado de una iluminadora teoría.
«El libro de Pierre Hadot "Plotino o la simplicidad de la mirada" es una obra maestra de la interpretación filosófica. Dicha maestría queda patente no sólo en la interpretación que Hadot realiza de Plotino, sino también en su presentación de una visión de la filosofía tan antigua como radical. Hadot es muy consciente de que hoy el viaje plotiniano del alma se percibe muchas veces con desconfianza. Al advertirnos de la amenaza de la mistificación, de la posibilidad de permitir que el misticismo conduzca a la mistificación, también insiste en que la experiencia vivida de Plotino no fue una forma de huida, un modo de evadirse de la vida, sino una forma de estar absolutamente presente en ella. ¿Cómo podemos llevar a cabo una autotransformación que sea experimentada como la apariencia de un mundo diferente, de una vida nueva? ¿Cómo convertir la práctica filosófica en un ejercicio vivido? La presentación que Hadot hace de Plotino nos proporciona los rigores de la filosofía, pero también sus gozos. No se me ocurre un mejor modo de llegar a esta experiencia de la filosofía que leyendo a Hadot leyendo a Plotino.»


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor