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la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor

El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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La soledad de los números primos, Paolo Giordano
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"...Y Alice sonrió pensando que quizá aquélla sería la primera media verdad de los esposos, la primera de las pequeñas grietas que se crean entre dos personas por las que tarde o temprano la vida introduce su ganzúa y hace palanca."

Queridos feligreses, tras este introito, debo explicar que llegué a esta novela por el expeditivo método que tanto facilita el lector electrónico, quiero decir, el piscinazo. Método que cuando depara sorpresas como ésta, a nada puede igualarse. Alguien -¿mi hermana, mi cuñado, mi amante bielorrusa la Gran Duquesa Svletana?- la había insertado en la tarjeta SD y su título, entre el marasmo de otras decenas, me llamó la atención: "La soledad de los números primos". Bello. Junto con el nombre del desconocido autor era cuanto sabía de la obra. Ha sido después cuando me he enterado que es un galardonado éxito editorial y que se vende como churros en los comercios del ramo... o sea, como la trilogía del sueco. ¡Ay!, nunca entenderé nada.
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Supongo que habrá alguno más veterano que el que subscribe que podrá enviarte un resumen del origen -impregnado en brumas de bytes y votaciones genésicas- de este grupo y su posterior transformación en un foro donde, a veces, se discute de literatura. En este foro se ha utilizado comúnmente la expresión "patio" para denominar este foro y varios son los que han escrito varias semblanzas al respecto (siempre con la intención de lograr una pronta y fácil identificación más que un perfil preciso). Ofrezco mi visión.

Este grupo es como unos cuantos de esos huertos pequeños que crecen en las espaldas roñosas y abismales de las ciudades, terrenos "okupados". Pequeños superficies cultivables iguales entre sí y bien distintos, con su vallita, su funcional choza mal armada y su orgullo -que no falte, por favor- en los frutos obtenidos. Un poema, por ejemplo, es una hortaliza que pretende rasgar las cuerdas de tus tripas; un relato puede ser una fruta refrescante con matices en todas sus capas; un comentario puede ser una hierba para echar al perolo o para llevarla a los labios inquietos buscapalabras. La magia del medio consiste en que nos acodamos a las vallas de todos los contertulios y ellos se asoman también a nuestro terruño. Muchos miran, es decir, miramos, y algunos se animan a comentar. Nos gusta tapar la repetitiva música clásica del hilo musical gritando más que entonando "paquito el chocolatero".
Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson
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Empecemos con unos adjetivos:

Impresionante, insólita, inefable, asombrosa...

Sí. La cantidad de café que llegan a beber estas criaturas suecas es sencillamente increíble. Ya sabía de la afición cafetera de los escandinavos pero nunca imaginé que podía ser tanta. Y si estas cantidades industriales que se reseñan en la novela toman los suecos, ¿qué será de los finlandeses, que según las estadísticas son el pueblo más cafetero del orbe como seguro confirmará Bubi? No me lo quiero ni imaginar. De hecho, tras respirar y parpadear, tomar café es la acción más veces realizada al cabo del día por estos personajes. Después le sigue el sentarse en el "arquibanco" de la cocina. Tras ello viene el caminar, el trabajar, el comer sandwiches, el hacerse el sueco, el practicar la caidita de Roma y el hablar. En último lugar, ocupando el puesto sesenta y siete, se encuentra el reír.
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Barrotes de Bambú, de Jan Terlouw
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Celine es una chica guapa, la cual saca muy buenas notas al ser muy estudiosa, y está en la flor de la vida, esa en la que precisamente se empieza a descubrir quién es, comienza a relacionarse más socialmente con sus amigos y con desconocidos, y tiene situaciones y momentos que se van marcando poco a poco, de los que se aprende día a día y a través de los cuales se van formando nuestra propia personalidad.

Pero, sin embargo, Celine se siente desgraciada, motivo por el cual, un día, decide huír de su casa al haber creído hallar, en Almas Vivas, el afecto que presuntamente le falta en su ambiente, y la respuesta a las diferentes y diversas preguntas que la torturan continuamente ...
La habitación de la torre.
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13 cuentos de fantasmas, Edward Frederic Benson.

E.F. Benson (1867-1940) fue, junto con M.R. James, uno de los maestros victorianos de la «ghost story», un territorio del terror cuya exploración inició el gran escritor irlandés Joseph Sheridan Le Fanu. Benson y James pertenecían a la misma sociedad literaria de Cambridge, la Chitchat Society, y mantuvieron una buena relación durante cincuenta años. Al igual que James, Benson trata de alejarse de los escenarios clásicos de ruinas, pasadizos y tinieblas, para introducir el horror en las zonas más familiares de la vida cotidiana, donde acechan las fuerzas de lo desconocido. No obstante, los cuentos de Benson –menos eruditos, menos elusivos, tal vez más inquietantes que los del Dr. James– insisten en la exploración de las zonas más oscuras de la psique humana, los fenómenos extraños y el mundo de los sueños, y consiguen transmitir a través de una escritura controlada y llena de recursos su emoción preferida –también la nuestra–: el terror. Publicados por primera vez en nuestro país en la colección Gótica de Valdemar, los relatos reunidos en La habitación de la torre, 13 cuentos de fantasmas, de E.F. Benson, invitan a un inquietante recorrido por una extensa galería de espectros. El verdadero aficionado a los exquisitos placeres del miedo, aquel que vendería su alma al diablo por un buen cuento de terror no debe perdérselo: E.F. Benson le sorprenderá.
Los cronopios salen de juerga.
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Tres inéditos de Julio Cortázar conmemoran el 25º aniversario de su muerte.

Los chicos de la escuela le llamaban "el belgicano" porque gargarizaba las erres y porque había nacido, por casualidad, en Bruselas. Fue en agosto de 1914, en el arranque de la Primera Guerra Mundial y durante una misión de su padre en la embajada Argentina. Afable, aniñado y con ojos de gato, "larguirucho, carapálida, desgarbado y lampiño", así recordaba a Julio Cortázar en la primera página del primer tomo de sus Obras completas (Galaxia Gutenberg / Círculo de lectores) su amigo, el crítico Saúl Yurkievich, que, acto seguido, matizaba lo de lampiño a la luz de la barba con la que, en los años setenta, el escritor quiso homenajear al Che y, de paso, a Orson Welles.

El 12 de febrero de 1984, muy pronto hará 25 años, el autor de Bestiario murió en un hospital de París víctima de una leucemia. Yurkievich, que estaba a su lado, contó que poco antes había pedido escuchar el último quinteto de Mozart y un solo de piano -I ain't got nobody- de Earl Hines ...