"...Y Alice sonrió pensando que quizá aquélla sería la primera media verdad de los esposos, la primera de las pequeñas grietas que se crean entre dos personas por las que tarde o temprano la vida introduce su ganzúa y hace palanca."Queridos feligreses, tras este introito, debo explicar que llegué a esta novela por el expeditivo método que tanto facilita el lector electrónico, quiero decir, el piscinazo. Método que cuando depara sorpresas como ésta, a nada puede igualarse. Alguien -¿mi hermana, mi cuñado, mi amante bielorrusa la Gran Duquesa Svletana?- la había insertado en la tarjeta SD y su título, entre el marasmo de otras decenas, me llamó la atención: "La soledad de los números primos". Bello. Junto con el nombre del desconocido autor era cuanto sabía de la obra. Ha sido después cuando me he enterado que es un galardonado éxito editorial y que se vende como churros en los comercios del ramo... o sea, como la trilogía del sueco. ¡Ay!, nunca entenderé nada.
Supongo que habrá alguno más veterano que el que subscribe que podrá enviarte un resumen del origen -impregnado en brumas de bytes y votaciones genésicas- de este grupo y su posterior transformación en un foro donde, a veces, se discute de literatura. En este foro se ha utilizado comúnmente la expresión "patio" para denominar este foro y varios son los que han escrito varias semblanzas al respecto (siempre con la intención de lograr una pronta y fácil identificación más que un perfil preciso). Ofrezco mi visión.
Empecemos con unos adjetivos:
Warren Ellis forma parte de la hornada de autores británicos que desembarcaron en las editoriales de cómics americanas a mediados de los noventa para renovar el género. Trajeron a los héroes en crisis, con sus defectos humanos más vergonzantes en carne viva, que intentaban de una vez acabar con “los cabrones de verdad” de este mundo: dictadores genocidas, burócratas corruptos y criminales corporativos. Destacamos rápidamente el trabajo de Ellis en Planetary y The Authority, y sobre todo la magnífica saga ciberpunk Transmetropolitan.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor