
Los tiempos de reflexión sobre el ser, el deber ser, la felicidad, el todo o la nada llevan muchos años de capa caída. Poco, y a pocos, interesan ya estos temas y mucho debería hacerlo no solo por el bien común, sino sobre todo, por el propio. El “tiempo”, dicen, es oro, quizás el único tesoro ilusorio que disponemos todos los seres vivos sin discriminación. Pero el tiempo sin comprensión, sin reflexión, es ceguera y borreguismo. Existencia sí, pero sin pena ni gloria.
El libro es un escrito de Fernando Savater a modo de charla con su hijo adolescente de nombre: Amador, el destinatario de sus palabras, a quien se lo dedica (junto a su mujer) y el protagonista del título. Pero no por ello resulta una charla ajena que pudiese parecer poco interesante o resultarnos indiferente. Salvo las menciones expresas a su hijo, al leerlo podemos sentirnos en la piel de Amador, y eso ayuda a hacer la lectura más amena ...
la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor