Todo empezó a la hora de la siesta.
Era un día de Mayo y dormía alegremente tumbado cuando aquel hombre apareció de repente de las profundidades. Nunca le perdonaré el susto que me dio.
Cierto que ya han pasado los tiempos en que se podía escuchar el aleteo de las mariposas o el ronroneo amoroso de dos pulgas en celo. Ahora, si no es una avioneta, un jet o un helicóptero, rompe el silencio una motocicleta, el último modelo de coche enano y turbo nosequé, un tractor, una motosierra o la desbrozadora del tío Felipe. El caso es que ese invento del infierno que llaman motor lo paren en todos los tamaños y se lo añaden a todos los artilugios posibles desde un cepillo de dientes hasta esas máquinas gigantes que despanzurran las entrañas de la Tierra en las grandes minas. Y les aseguro a Vds. que no hay rincón del planeta que se libre...
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Manuscrito hallado en un pedrisco (I)
Viento
Todo danza en las afueras, en los entrapatios donde se cuelga la ropa mojada. Movimiento arbitrario que es el sueño de cualquier escritor que se respete. Estos días los avatares de la climatología encierran el misterio de lo indescifrable, ese estado de cosas que mucho tiene de exuberancia y poco de vacío.
El innegable
El innegable
Hablaba tanto el hijodeputa que daba asco, el cabrón. Toda la puta noche dando la brasa. Uno lanzaba una idea..... así como así..... y el cerdo de él la tomaba al vuelo y se dedicaba a mostrarnos lo mucho que sabe (porque eso, sin embargo, es innegable).
Con otro cubata adicional el problema se tornaba mas grave. Como avivar las llamas con queroxeno. Uno miraba en torno pidiendo cuartel como fuera. Pero la piedad siempre está lejos de lo cotidiano (jodida cosa que no entiendo, pero que es así).
Hablaba tanto el hijodeputa que daba asco, el cabrón. Toda la puta noche dando la brasa. Uno lanzaba una idea..... así como así..... y el cerdo de él la tomaba al vuelo y se dedicaba a mostrarnos lo mucho que sabe (porque eso, sin embargo, es innegable).
Con otro cubata adicional el problema se tornaba mas grave. Como avivar las llamas con queroxeno. Uno miraba en torno pidiendo cuartel como fuera. Pero la piedad siempre está lejos de lo cotidiano (jodida cosa que no entiendo, pero que es así).
Noticias
Parece imposible superar el patetismo tan crudo que plantea Gógol en las pocas páginas de este relato. El personaje de Akaki Akákievich apenas se nos presenta en unas cuantas líneas; poco sabemos de él, nada conocemos de su pasado ni de sus circunstancias. Sin embargo, esto no es óbice para que inmediatamente establezcamos una conexión con él, para que sintamos a este pobre desdichado como alguien cercano. Alguien íntimo.
La escritora Shirley Jackson (1916-1965) publicó su primera novela The Road Through the Wall en 1948, a la que siguieron Hangsaman (1951), The Bird’s Nest (1954), The Sundial (1958) y We Have Always Lived in the Castle , en 1962, que obtuvo una valiosa publicidad extraliteraria cuando al marido de Shirley Jackson se le ocurrió hacer público, en las páginas de un conocido rotativo, que su autora había practicado la brujería, cosa que ésta negó rápidamente. No obstante, después de su muerte se supo que semejante desmentido sólo trataba de evitar el rechazo de la opinión pública hacia su persona. Según explicó su hijo, Laurence Hyman, su madre poseía un tablero Ouija y cartas del Tarot y sabía perfectamente cómo utilizarlos, además de unos quinientos libros sobre ocultismo. La maldición de Hill House (The Haunting of Hill House, 1959), considerada una de las principales novelas de horror del siglo XX, narra el inquietante experimento de John Montague, doctor en Filosofía y antropólogo, que lleva años entregado al estudio de «las perturbaciones psíquicas» que suelen manifestarse en las «casas encantadas». Infructuosamente ha buscado una casa idónea, cuando un día oye hablar de Hill House, una mansión solitaria y de siniestra reputación. Montague decide alquilarla y busca ayudantes dispuestos a pasar una temporada en ella: Eleanor, una mujer desdichada que, tras once años cuidando a su arisca madre inválida, se ha vuelto una persona solitaria; Theodora, joven alegre y curiosa, seleccionada por su increíble capacidad telepática; y Luke, vividor y mentiroso, incluido en el grupo por exigencia de la propietaria, su tía. El objetivo: tomar notas de cualquier fenómeno paranormal que se presente para documentar el libro sobre casas encantadas que prepara el doctor. Las alucinantes experiencias que vivirán en la casa será mejor que el lector las descubra por sí mismo.




la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor