CAFÉ CON GALLETAS
En silencio, observaba cómo se hundían las galletas en su taza de café. Ayudaba con la cuchara, no fueran a salir a flote para respirar, las aplastaba y, una vez desmenuzadas a su gusto, se llevaba la taza a la boca, que bebía a sorbos ante la perpleja mirada de la clientela. A continuación se limpiaba la boca con una servilleta, se acodaba en la barra y clavaba los ojos en Molly, diligentemente trajinando tras la barra. Al cabo de quince minutos de vigilancia, dejaba unas monedas sobre el mostrador, dispuesto a abandonar el local.
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
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CAFÉ CON GALLETAS
Historia de Bova, cap. 1 a 3.
1. LA LLEGADA
Cuando se bajó del avión sintió una especie de ahogo que le impedía respirar con normalidad originado por el contraste entre el aire acondicionado del aparato y la temperatura que había en el aeropuerto. En Phoenix el calor es de esos húmedos, agobiantes que casi te impiden pensar con claridad y que te quitan las ganas de todo. Había hecho el viaje con otras dos compañeras que como ella iban a compartir el siguiente año con una familia extraña con miras a mejorar su inglés, y, por supuesto, áquel había sido el único tema de conversación durante el viaje de cuatro horas que les llevó desde Nueva York hasta Arizona.
Cuando se bajó del avión sintió una especie de ahogo que le impedía respirar con normalidad originado por el contraste entre el aire acondicionado del aparato y la temperatura que había en el aeropuerto. En Phoenix el calor es de esos húmedos, agobiantes que casi te impiden pensar con claridad y que te quitan las ganas de todo. Había hecho el viaje con otras dos compañeras que como ella iban a compartir el siguiente año con una familia extraña con miras a mejorar su inglés, y, por supuesto, áquel había sido el único tema de conversación durante el viaje de cuatro horas que les llevó desde Nueva York hasta Arizona.
Noticias
Daniel Vázquez Sallés regresa a la literatura con 'La fiesta ha terminado'. Se trata un libro que define como "civilizadamente salvaje", cruel y erótico sobre un matrimonio en crisis que intenta salvar 40 años de relación. Una novela intensa y por momentos trágica que, confiesa el autor, le dejó "agotado" al terminarla.
Questo non è un romanzo. E neppure un racconto. Questa è una storia. Inizia con un uomo che attraversa il mondo, e finisce con un lago che se ne sta lì, in una giornata di vento. L’uomo si chiama Hervé Joncour. Il lago non si sa
Karel Capek (1890-1938) es uno de los pocos escritores checos cuyas obras han sido traducidas a las más diversas lenguas. Sus piezas dramáticas R.U.R. (Rossum’s Universal Robots, 1920) –donde se emplea por primera vez la palabra «robot» referida a autómatas mecánicos– y El juego de los insectos (1921), que advierten de los peligros que acechan a una sociedad maquinista, obsesionada por la producción y el consumo, cosecharon un éxito inmediato en Londres y Nueva York. Como H.G. Wells, Capek es uno de los pioneros de la «novela de anticipación» y sus brillantes invenciones encubren preocupaciones éticas y sociales derivadas de una situación histórica plagada de amenazas (III Reich), como queda de manifiesto en sus novelas La fábrica de absoluto (1922), Krakatit (1924), y La guerra de las salamandras (1936), obras plenas de imaginación, humor y crítica social. 

la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor