Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
Manuscrito hallado en un pedrisco (II)
Cuando acabó aquel período a mí me trasladaron a Belice. No era un capricho, ya que hay zonas del planeta de las que es muy incómodo elevarse: los desiertos cálidos y las zonas polares. En los primeros aun se puede con los propios recursos orgánicos crear un protoestrato eficaz. Pero en las segundas aunque lo consigas es harto difícil evitar que se congele antes de ascender.
Manuscrito hallado en un pedrisco (I)
Todo empezó a la hora de la siesta.
Era un día de Mayo y dormía alegremente tumbado cuando aquel hombre apareció de repente de las profundidades. Nunca le perdonaré el susto que me dio.
Cierto que ya han pasado los tiempos en que se podía escuchar el aleteo de las mariposas o el ronroneo amoroso de dos pulgas en celo. Ahora, si no es una avioneta, un jet o un helicóptero, rompe el silencio una motocicleta, el último modelo de coche enano y turbo nosequé, un tractor, una motosierra o la desbrozadora del tío Felipe. El caso es que ese invento del infierno que llaman motor lo paren en todos los tamaños y se lo añaden a todos los artilugios posibles desde un cepillo de dientes hasta esas máquinas gigantes que despanzurran las entrañas de la Tierra en las grandes minas. Y les aseguro a Vds. que no hay rincón del planeta que se libre...
Era un día de Mayo y dormía alegremente tumbado cuando aquel hombre apareció de repente de las profundidades. Nunca le perdonaré el susto que me dio.
Cierto que ya han pasado los tiempos en que se podía escuchar el aleteo de las mariposas o el ronroneo amoroso de dos pulgas en celo. Ahora, si no es una avioneta, un jet o un helicóptero, rompe el silencio una motocicleta, el último modelo de coche enano y turbo nosequé, un tractor, una motosierra o la desbrozadora del tío Felipe. El caso es que ese invento del infierno que llaman motor lo paren en todos los tamaños y se lo añaden a todos los artilugios posibles desde un cepillo de dientes hasta esas máquinas gigantes que despanzurran las entrañas de la Tierra en las grandes minas. Y les aseguro a Vds. que no hay rincón del planeta que se libre...
Viento
Todo danza en las afueras, en los entrapatios donde se cuelga la ropa mojada. Movimiento arbitrario que es el sueño de cualquier escritor que se respete. Estos días los avatares de la climatología encierran el misterio de lo indescifrable, ese estado de cosas que mucho tiene de exuberancia y poco de vacío.
Noticias
El servicio se activa en estos días en 15 centros, aunque Cultura espera extenderlo a todos los 54 antes de diciembre.- El catálogo incluye casi solo clásicos
Tres personajes se ponen en marcha un desapacible día de invierno: un mercader, su criado y un caballo. Al mercader le guía el deseo de acumular fortuna, es decir (en el ideario tolstoiano), la codicia, el engaño, la explotación. Hay un bosquecillo en venta y no quiere que nadie se le adelante. El criado y el caballo viajan simplemente a donde les lleva su destino. Pero el camino está cubierto de nieve, se pierden, el frío y la oscuridad se ciernen sobre ellos...
El gran periodista soviético Ilia Ehrenburg llegó a Moscú desde la Guerra Civil española donde estaba como corresponsal, y se asombró al encontrar en el ascensor de su casa un cartel que decía: "Prohibido echar libros al retrete. Los infractores serán descubiertos y castigados". Como aquellos forasteros que tanto irritaban a Pasternak, y años después a Joseph Brodski, aquellos forasteros que llegaban a la Rusia soviética y lo contemplaban todo con ojos maravillados y sin entender lo que estaba pasando, y a menudo sin quererlo entender, a Ehrenburg el cartel le chocó como una extravagancia y le costó comprender lo que significaba: que la posesión de ciertos libros era peligrosísima y había que desembarazarse de ellos por cualquier procedimiento, aunque fuera a costa de atascar las cañerías. Lo cuenta en sus memorias Gentes, años, vida (Planeta).


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor