SIN TI
Me duele
la ausencia silenciosa de tus venas ,
me duelen
los suspiros incontenibles
que se desnudan tras el vacío ,
las caricias que se quedaron muertas
entre la huida de tus pupilas ...
Bienvenid@
El tiempo permanece amurallado en esta ciudad con nombres de colores, sombras acechantes de los que no fueron y pudieron ser, muros capaces de abrir o cerrar bocas y de imaginar rostros de seda ...
Últimos textos
poemas, 1998
Manuscrito hallado en un pedrisco (II)
Cuando acabó aquel período a mí me trasladaron a Belice. No era un capricho, ya que hay zonas del planeta de las que es muy incómodo elevarse: los desiertos cálidos y las zonas polares. En los primeros aun se puede con los propios recursos orgánicos crear un protoestrato eficaz. Pero en las segundas aunque lo consigas es harto difícil evitar que se congele antes de ascender.
Manuscrito hallado en un pedrisco (I)
Todo empezó a la hora de la siesta.
Era un día de Mayo y dormía alegremente tumbado cuando aquel hombre apareció de repente de las profundidades. Nunca le perdonaré el susto que me dio.
Cierto que ya han pasado los tiempos en que se podía escuchar el aleteo de las mariposas o el ronroneo amoroso de dos pulgas en celo. Ahora, si no es una avioneta, un jet o un helicóptero, rompe el silencio una motocicleta, el último modelo de coche enano y turbo nosequé, un tractor, una motosierra o la desbrozadora del tío Felipe. El caso es que ese invento del infierno que llaman motor lo paren en todos los tamaños y se lo añaden a todos los artilugios posibles desde un cepillo de dientes hasta esas máquinas gigantes que despanzurran las entrañas de la Tierra en las grandes minas. Y les aseguro a Vds. que no hay rincón del planeta que se libre...
Era un día de Mayo y dormía alegremente tumbado cuando aquel hombre apareció de repente de las profundidades. Nunca le perdonaré el susto que me dio.
Cierto que ya han pasado los tiempos en que se podía escuchar el aleteo de las mariposas o el ronroneo amoroso de dos pulgas en celo. Ahora, si no es una avioneta, un jet o un helicóptero, rompe el silencio una motocicleta, el último modelo de coche enano y turbo nosequé, un tractor, una motosierra o la desbrozadora del tío Felipe. El caso es que ese invento del infierno que llaman motor lo paren en todos los tamaños y se lo añaden a todos los artilugios posibles desde un cepillo de dientes hasta esas máquinas gigantes que despanzurran las entrañas de la Tierra en las grandes minas. Y les aseguro a Vds. que no hay rincón del planeta que se libre...
Noticias
Escritor, periodista y editor estadounidense, prestó servicios en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil, en la que fue herido de gravedad. Su primer cuento, «The Haunted Valley», fue publicado en 1871 en la revista Overland Monthly. En 1877 inauguró su famosa columna «Prattle» en el semanario Argonaut. En 1887 empezó a trabajar para los periódicos de William Randolph Hearst y su fructífera relación duró más de veinte años, período en el que su envenenada pluma combatió la impostura de políticos, predicadores, abogados, racistas, capitalistas, poetas, anarquistas e inescrupulosos de todo tipo. La prosa de Bierce —heredero literario de Poe, Melville y Hawthorne— se caracteriza por la lucidez y el cinismo y cierta fascinación por el horror y la muerte. Entre sus obras sobresalen Cuentos de soldados y civiles (1891), El monje y la hija del verdugo (1892) y El diccionario del diablo (1906). La muerte de Ambrose Bierce está rodeada de incertidumbre. A fines de 1913, a los 71 años, viajó a México, en plena Revolución, y en su última carta dice que va a trasladarse a Ojinaga, ciudad donde unos días después se libró una sangrienta batalla. Bierce escribió: «Debe de ser horrible morir entre sábanas; si Dios quiere, a mí no me ocurrirá».
Siguiendo la estela marcada por mi compañera Sarah con Algo alrededor de tu cuello, en lo que a autores de países desconocidos (literariamente hablando) se refiere, entre las novedades de este mes de Septiembre me han llamado la atención dos libros que provienen de escritores vietnamitas, y hoy os traigo el primero de ellos. Se trata de El barco, que vió la luz el pasado día tres publicado por Mondadori a un precio de 19,90 euros, y que ha sido escrito por Nam Le.


la lectura como búsqueda, la escritura, como acto de amor